Sala de Prensa
Revista Capital. 09 de noviembre de 2012 
El Canciller y la demanda peruana
"Vamos a Ganar"
Alfredo Moreno es un negociador de fuste. Sabe que en todo diferendo siempre hay espacio para perder, pero se declara optimista sobre el fallo que deberá dirimir el tribunal de la haya. Y cuenta que se han coordinado con Perú para evitar cualquier brote de chovinismo o ánimo beligerante en ambos países.
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"Quien no se ha caído del caballo no es buen jinete", le dice Alfredo Moreno al fotógrafo julio Donoso, mientras éste dispara su cámara. Aficionados al mundo equino los dos, discuten sobre si es cierto o no que los caballos más grandes son los más mansos. El canciller, dueño del criadero Palmas de Peñaflor, dice que no. Que ese es un mito.

Alfredo Moreno no es demasiado grande -está bastante flaco, en realidad- y tampoco demasiado manso. Aunque viene del mundo privado, donde ha destacado como negociador y empresario, rápidamente adoptó los códigos del cargo luego de ser nombrado ministro de Relaciones Exteriores por Piñera. Si bien no ha caído en polémicas innecesarias tampoco ha titubeado en levantar la voz cuando lo ha creído necesario. Se nota que maneja las leves no escritas de la diplomacia -la capacidad de moverse como equilibrista-, pero no oculta su molestia, por ejemplo, cuando una pregunta le parece inoportuna.

Cuentan que Moreno ha sido siempre alumno destacado en todo. En el colegio, en la universidad, en las distintas empresas donde ha estado. Que puede trabajar casi sin límites. Que cuando negocia no duerme.

Y si en su carrera ha afrontado grandes desafíos, ninguno es comparable al actual: liderar la Cancillería en momentos en que el tribunal internacional de La Haya debe dirimir la demanda interpuesta por Perú respecto de los límites marítimos con Chile. Un tema que puede cambiar los equilibrios de este lado del planeta.

Ad portas del inicio de la fase oral, la última del litigio -programada para entre el 3 y 14 de diciembre-, Moreno recibe a Capital en la Cancillería.

Sabe que hasta los mejores jinetes se caen, pero en esta disputa apuesta a salir ileso.

-¿Se han colocado en los distintos escenarios que se podrían presentar en La Haya? Alvaro Vargas Llosa decía que, a diferencia de Chile, Perú no tiene nada que perder: cualquier resultado distinto al actual le favorece.

-Yo pienso que aquí hay dos países que hasta ahora han mostrado lo que son sus opiniones en lo grueso. Pero los detalles de cada posición los vamos a conocer ahora, en los alegatos y cuando se den a conocer públicamente los documentos que se han intercambiado. Recién entonces la gente va a conocer lo que son las razones, las opiniones y los contraargumentos de cada una de las partes. Eso va a ser un cambio relevante. En segundo lugar, no coincido con la opinión de que Chile solamente puede perder. Chile no está pidiendo nada, es Perú el que está pidiendo cosas. En primer lugar, hav cosas que pide Perú que no pertenecen a Chile.

Más allá de eso, Chile está en una contienda internacional y la vamos a ganar. Con todas las partes que a Chile le competen v eso va a ser un triunfo importante. Va a ser una cosa que va a despejar los riesgos, va a despejar la necesidad de estar litigando, va a despejar el trabajo de la relación con Perú. Y en el caso de Perú, yo creo que ellos también tienen su dificultad: en su población están convencidos de que tienen la razón y, por lo tanto, la gente tendrá que comparar el resultado con ese convencimiento. Me imagino que por eso hay personas que plantean que se gana obteniendo cualquier cosa. No es el planteamiento de Perú, el planteamiento de Perú es que tiene la razón en todo.

-¿Manejan el escenario de ganar?

-Bueno, para eso trabajamos. Trabajamos para ganar.

-¿Y maneja escenarios adversos?

-El trabajo que a mí me corresponde es tratar de ganar y no sólo ganar por ganar, sino porque pensamos que tenemos la razón. Insisto: esto está en manos de un tribunal, no depende de nosotros, no depende de Perú. De nosotros y de Perú depende entregar los documentos, los datos, la historia, los tratados, la práctica que demuestren por qué nosotros pensamos de cierta manera y porque en Perú piensan de otra. Está en manos de un juez.

-¿Cómo ha sido la agenda de trabajo sobre este tema?

-Aquí hay un equipo que trabaja fuera de la Cancillería, el cual tiene una enorme continuidad con los gobiernos anteriores. De hecho, los agentes, los coagentes, los abogados internaciones, en fin, fueron designados en el gobierno anterior, así que ellos llevan el peso del trabajo del día a día sobre esta materia. Naturalmente nosotros lo hemos reforzado, no hemos cambiado ni suprimido a nadie, hemos mejorado algunas cosas con algunas personas adicionales, chilenas y extranjeras. Pero hay una tremenda continuidad en el equipo y también en los argumentos. Los argumentos de Chile son los mismos desde el año 1952 hasta el día de hoy. Esto es lo que hace que lo chileno sea sólido. Su comportamiento el año 52 es el mismo comportamiento de hoy. Cuando uno dice que esta es una cosa de Estado, implica inmediatamente continuidad y eso tiene enorme peso.

-La principal línea argumental de Chile es que los tratados son inamovibles. Esa es la base de la estrategia chilena. ¿No hay una cierta obcecación de Chile en ese sentido?

-Los tratados son acuerdos entre las partes y no hay obcecación alguna. Por el contrario, uno parte de la lógica mínima de que para poder relacionarse con otro, si se hacen acuerdos, éstos se cumplen. Si no, sería difícil pensar en avanzar en nuevos acuerdos. Nos juntamos para hacer acuerdos en conjunto. Eso requiere que uno pueda confiar en que las otras personas van a cumplir, así es que los tratados son fundamentales. Ahora, está en los tratados que los países pueden ir a los tribunales, así que desde el punto de vista legal, no hay problema.

Tal como usted lo va a conocer en los documentos, la posición de Chile -y lo vamos a mostrar en los tribunales- es que este tema que se está discutiendo con Perú fue establecido en un tratado. Perú puede ir a los tribunales y de hecho Chile aceptó los tribunales y está realizando allí todo lo que corresponde. El punto es que lo que está planteando Chile es que ya está resuelto en los tratados y que no requiere más discusión.

-En cierta forma, ¿el actuar peruano le ha dado un impulso a Bolivia, que ya está pensando llevar el tema marítimo a La Haya?

-Esto tiene 130 años. Bolivia ya llevó este tema y hubo un tribunal en 1920. Así que decir que esto nace del ejemplo de Perú me parece que es no conocer de historia. Hubo un tribunal nombrado por la Liga de Las Naciones, en los años 20 y 21, de tres miembros, en que Chile ganó 3-0, y que estableció la cosa más simple: este es un tema que corresponde a Chile y a Bolivia.

Hay un tratado, y si hay que modificarlo, lo que hay que hacer es simplemente un acuerdo entre las partes. Y nada tienen que ver los tribunales. Entre Chile y Bolivia, hay un tratado del año 1904, hecho 25 años después de la última batalla en que hubo un soldado boliviano peleando. El que promovió el tratado en Bolivia fue elegido después presidente de la República, precisamente por haber logrado esto.

Mire, la gente no entiende de lo que estamos hablando: esto es lo que define lo que es Chile hoy y lo que es Bolivia hoy. Establecieron los límites, establecieron que Antofagasta es chilena. No estamos hablando de otra cosa. Eso fue de común acuerdo, no hubo diferencia de opinión. Se establecieron, además, los derechos de Bolivia y se han cumplido todos. Es el acuerdo que tenemos desde 1904, no de ayer ni de anteayer, con todos los elementos que ya mencioné. Sobre la base del respeto a lo que ya acordamos, hace más de 100 años naturalmente podemos conversar decenas de cosas muy positivas para ambos países. Como se lo dije en Cochabamba en la Asamblea de la OEA al representante boliviano, el Chile que conocemos no va a cambiar. ¡No vamos a cambiar después de más de 100 años! ¡No vamos a cambiar las ciudades chilenas!

 

El fallo en medio de la campaña

-El próximo 3 de diciembre se inician los alegatos. ¿cómo se han preparado?

-Todo este proceso ha sido reservado bajo las normas de la Corte. Los documentos son secretos, pero se dan a conocer el día que empiezan los alegatos orales. Entonces lo primero que va a conocer la gente es eso. Lo segundo es que los alegatos orales, a diferencia de los escritos, son públicos. Hay una señal de televisión donde la gente podrá ver en los noticieros directamente a un señor diciendo cosas. Lo tercero, es que el tono y manera es el tono de un juicio. Los juicios son de contradicción, de tener que mostrar que el contrario hizo esto y aquello.

Y, finalmente, la forma en que funciona es que en dos días solamente habla el que demanda, en este caso Perú, luego hay un día libre y recién comienzan los alegatos de Chile. Es importante que la gente conozca esto, que sepa cómo funciona para que entienda que al principio sólo va a escuchar los argumentos de Perú.

-¿Hay un plan de acción ante la población y evitar el brote de posturas chovinistas?

-Con el gobierno y la Cancillería peruana se ha hecho un trabajo sumamente positivo de manera tal que los distintos sectores por países tengan comunicación y puedan tener presente que esto es una cosa que la va a definir el tribunal, que ambos países están comprometidos a cumplirlas, y que la relación entre Chile y Perú es de largo plazo. La idea es transmitir que cualquiera sea el resultado, vamos a seguir siendo vecinos y vamos a tener enormes expectativas e intereses en común hacia adelante, en todos los ámbitos.

Ese trabajo lo hemos hecho desde las iglesias hasta los empresarios, las organizaciones militares y también, salvando los momentos difíciles como el desminado, en eventos que suceden siempre en las fronteras. Tenemos decenas de miles de personas que se contactan ahí y puede pasar siempre algo que se interprete como una cosa relacionada con esto. Pero no hay que olvidar que esto está en manos de La Haya.

-Este fallo podría conocerse en un año electoral. ¿Qué alcances podría tener en dicho escenario?

-Lo que uno esperaría es que el fallo estuviera en junio o julio, por lo tanto, efectivamente en Chile va a tocar muy cerca de las elecciones parlamentarias y presidencial de 2013. Eso hace aún más complejo de lo que sería en un escenario normal. Por eso, hemos hablado con todas las fuerzas políticas, con partidos que tienen representación parlamentaria, con todos los que en esto tienen algo qué decir, y diría que hemos encontrado una acogida enorme en términos de que este es un tema que lleva muchos años. La demanda fue presentada en 2008, las primeras respuestas se hicieron durante el gobierno de la presidenta Bachelet, lo que siguió lo hicimos nosotros, el equipo fue designado, pero incluso antes de eso hubo distintas conversaciones sobre qué posiciones tomar desde hace bastantes gobiernos hacia atrás. Por lo tanto, ha habido una completa continuidad y todos los actores políticos reconocen eso. Aquí hay una idea de que no hay triunfadores ni derrotados, lo que hay es un trabajo del país, que ha sido de una línea desde el principio.

 

La parte positiva

-Muchos analistas consideran que estas disputas geopolíticas son un lastre para la región. ¿Comparte ese juicio? -Primero tenemos que mirar que en nuestro continente prácticamente no ha habido guerras en los últimos 100 años. Hay excepciones: lo de Perú y Ecuador, en los 30 Paraguay. Pero si uno lo mira rigurosamente, en continentes como Europa o África ha habido situaciones extremas. Efectivamente los países latinoamericanos tenemos todavía una serie de disputas, pero en general son en tribunales, respecto de límites y que se han ido despejando. Varios de los juicios que están en La Haya tienen que ver con nuestros países: Nicaragua con Costa Rica, Nicaragua con Colombia, esto que estamos viendo con Perú, y hace un poco tiempo atrás, el tema de las papeleras con Uruguay y Argentina. Eso tiene una parte positiva, pero otra que debiera preocupar, como es este asunto con Perú, que es un tema que se arrastra desde hace bastante tiempo y no deberíamos estar en esto porque estaba completamente zanjado. Eso lo dirá el tribunal.

-¿Y cuál es la parte positiva?

-Yo conversaba con alguien de la Unión Africana y ellos me decían que si había algo que había sido positivo y que habían aprendido, eso es a respetar los acuerdos. A pesar de que los países africanos fueron delimitados por un señor en un mapamundi creando una red con una regla y un lápiz y eso significó que quedó gente de la misma tribu separada, en un momento dado se dieron cuenta que lo que tenían que hacer era respetar los tratados, las formas en que las cosas se establecieron y sobre eso, comenzar a hacer cambios que fueran voluntarios entre las partes, como pasó con Sudán del Sur.

Eso inmediatamente ha cambiado la situación en África. Y es lo que sucede en América latina. El respeto al derecho internacional y a los tratados le ha traído muchos beneficios a nuestro continente y lo ha convertido en un continente de paz.

-Los líderes políticos parece que están poco conectados con el proceso de integración que está viviendo la región. Tenemos inversiones financieras que no se habían visto nunca. ¿Puede ser que el sector privado esté procediendo por la vía de los hechos más rápido que los políticos?

-Si bien hay una gran comunidad idiomática, cultural e histórica, estos países, en términos prácticos, tienen poca integración. Por ejemplo, el comercio interregional es más bajo que cualquier continente en el mundo. Los caminos y las conexiones son malísimos y si usted los compara, por ejemplo, con América del Norte, estamos muy atrás. Allá los trenes cruzan de un océano a otro. Aquí no hay ninguno. Entonces, la idea es poder avanzar y en eso se está haciendo un intento serio. Eso tiene que ver con infraestructura, caminos, pasos, ferrocarriles, corredores bioceánicos, energía, trabajo conjunto. Estuvo aquí recientemente el presidente de Ecuador y aunque usted no lo crea, uno de los temas que conversamos fue sobre los incendios forestales. Tenemos distintos periodos de incendios en el año y por lo tanto, los equipos de uno y otro país quedan disponibles. En el incendio de Torres del Paine, uno de los grandes aportes fueron los brasileños v argentinos.

 

Vecinos, pero ¿amigos?

-Chile ha optado por favorecer las relaciones comerciales con los países vecinos. Sin embargo, eso no ha ayudado a evitar demandas como la peruana. ¿Hay un error en sólo priorizar las relaciones comerciales y no tomar en cuenta los potenciales conflictos políticos?

-Yo discrepo de las dos afirmaciones. Pienso que las poblaciones de Chile y Perú por ejemplo, o entre Chile y Argentina, difícilmente han estado en mejores términos.

Y eso a pesar del conflicto que tenemos en La Haya. Los presidentes han estado en un lado v otro, las inversiones funcionan, el comercio y las migraciones para qué decir. El lugar donde más chilenos van es a Perú. Hoy día tenemos decenas de miles de chilenos y peruanos que cruzan Tacna y Arica. Hemos logrado eso a pesar de las dificultades, el problema del desminado que habría sido difícil de resolver o problemas como los que hemos tenido de los espías o teóricos espías en ambos lados, que se han podido resolver rápidamente.

En el caso de Argentina, que hace un tiempo estábamos con una posible confrontación, hemos pasado a un punto en el que tenemos una brigada llamada Cruz del Sur comando conjunto militar, con todo tipo de equipamiento y que está disponible para ser desplazada a cualquier lugar del mundo a apoyar a las operaciones de paz. Acaba de suceder lo de la Fragata Libertad en Ghana y parte de la tripulación son chilenos...

La próxima semana viajo a Argentina porque va a sesionar el gabinete binacional para decidir todos los temas que son múltiples. A pesar de tener una de las fronteras más extensas del mundo, a pesar de tener dos modelos de desarrollo distintos, a pesar de tener problemas o dificultades en el ámbito comercial, las relaciones entre Chile y Argentina funcionan extraordinariamente bien.

-Con Bolivia ni siquiera hay relaciones diplomáticas.

-Es un país con e! que no tenemos relaciones internacionales desde 1978; en los últimos 60 años, la mayor parte del tiempo no hemos tenido relaciones diplomáticas y tenemos los conflictos que ustedes conocen. Pero a pesar de eso, hemos tenido conversación con ellos sobre los temas prácticos. Hoy la mayor parte de las exportaciones e importaciones de Bolivia salen por Arica, operan también sobre el puerto de Antofagasta y tienen derecho al más libre tránsito. De hecho, el carril que estaba destrozado por el invierno boliviano y por la contaminación del terraplén por los minerales que se transportaban, hoy día está prácticamente repuesto. Y, además, con todos los países que acabo de mencionar trabajamos en conjunto en todos los organismos de integración: Unasur Celac -que preside Chile- y la Alianza del Pacífico.

-Pero es evidente que Chile no despierta demasiada simpatía.

-Yo lo veo distinto. En América Latina hay distintas maneras de ver el desarrollo económico e incluso distintas maneras de ver la política. No hay duda de que hay gobiernos de izquierda y otros de derecha, y normalmente en sus inicios no se podía trabajar en conjunto. Nuestro planteamiento es que podemos hacer un desarrollo de izquierda o de derecha en cada uno de los países y tener integración de todos modos. Los países cambian, de derecha pasa a la izquierda, o al revés. La democracia es así. Igual es positivo tener caminos, integración energética, que trabajemos juntos en los organismos de integración. Es importante que tengamos una opinión en conjunto sobre la democracia.

Cuando fue el problema de la democracia de Ecuador, ¿quién fue el primero que llegó allí? Fue el presidente Pinera a defender la democracia, porque la democracia no tiene color político.

 

"LA PRESIDENCIAL VA A SER MUY DISPUTADA''

-Luego de 1 a derrota en ¡as municipales, Héctor Soto en La Tercera planteó que "e¡ gobierno llegó hasta acá". ¿Qué piensa al respecto?

-Aquí hay dos elementos. Uno es la abstención. Esta es la primera vez que tenemos un voto voluntario y con un padrón abierto que sumaba a 5 millones de personas. Es necesario analizar en qué posición están los que no fueron a votar. Lo que es evidente es que la participación de la gente a lo largo de los años ha caído, caído, caído. En todo.

La gente no tiene interés en ir a dar su opinión. Pasa en las marchas donde vemos grupos pequeños que son bulliciosos y que hacen presente sus opiniones y que a veces uno cree que representan a todo el mundo, pero después se hace una elección y resulta que lo que sale es otra cosa.

También hay algunas conclusiones positivas. En primer lugar el gobierno, que tenía encuestas del 32%, saca más que eso en las elecciones. Y se ve que la distancia con la Concertación es de cinco puntos, no lo que muestran las encuestas sobre Bachelet. La elección presidencial va a ser muy disputada.

-¿Cuál será la clave de lo que ¡e resta a este gobierno?

-Los resultados del gobierno han sido excelentes. Este país está dentro de los diez mejores en término de crecimiento. Tenemos el mayor ingreso per cápita en América latina. La pobreza y la desigualdad están disminuyendo.

Probablemente va a ser posible lo que el presidente propuso: terminar la extrema pobreza en este gobierno. El postnatal la eliminación del 7%, en fin, si uno suma todo eso, todas esas cosas ayudan a que la gente viva mejor. A medida que pase el tiempo, la gente va a ir viendo que los resultados son positivos. Este gobierno ha gobernado bien. Y en la elección presidencial, perfectamente puede significar que la gente tome conciencia de que tiene que ir a votar por el candidato oficialista, porque de lo contrario va a perder un gobierno que hace bien las cosas.

-¿Hubo un error estratégico del gobierno?

-Efectivamente hay un problema de comunicación. Entre los hechos duros que acabamos de mencionar, y el apoyo que tiene el gobierno, hay una diferencia. Hay algo que no se está cumpliendo con las expectativas de las personas o hay algo que las personas no están entendiendo de lo que están recibiendo.

-¿Cómo afecta esto a los candidatos de derecha?

-Yo me dedico a trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

-¿Puede haber un problema de conexión entre el presidente y la audiencia?

-Cuando uno dice que el gobierno lo ha hecho bien está diciendo que el presidente lo está haciendo bien. El presidente es quien, al final, va dando la dirección. Si los resultados son positivos, se deben al presidente.

-¿Cuál es su proyección política después de este cargo?

-He trabajado en el sector privado toda mi vida y nunca había estado en política. El presidente me pidió colaborar y después volveré a hacer lo que siempre he hecho. Cuando yo me vine a este puesto, corté todo lo que hacía. El día anterior vendí todo lo que tenía, mis bienes y negocios con el sector privado. Terminado esto con toda tranquilidad me dedicaré a mirar lo que voy a hacer. Volver al mundo privado sería natural, es lo que siempre he hecho. Hoy día estoy concentrado en terminar esto.