Sala de Prensa
Diario El Mercurio. Domingo, 02 de febrero 2014 
Alfredo Moreno se refiere a las reacciones posfallo y la política de cuerdas separadas:
"Tomamos la decisión correcta"
El canciller realiza un minucioso balance y destaca que "Chile mantuvo todas sus costas, todo su mar territorial y soberano, prácticamente la totalidad de sus riquezas pesqueras". Asegura que en la reunión bilateral del próximo 6 de febrero se planificará el trabajo para implementar la sentencia.
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—¿Podría explicar en términos simples a la opinión pública chilena qué se ganó y qué se perdió en el juicio en La Haya?

—El punto central de la discusión entre Chile y Perú ante la Corte era si existía un acuerdo de límite marítimo entre los dos países desde hace más de 60 años, lo que Perú negaba. La Corte, por 15 votos a 1, confirmó la posición chilena, señalando que existía un acuerdo sobre el límite marítimo consistente en un paralelo geográfico, que databa desde hace 6 décadas.

La Corte, también por 15 votos contra 1, le dio la razón a Chile en el segundo aspecto central disputado por las partes, esto es confirmando el inicio de la frontera marítima en un punto sobre la más baja marea sobre el paralelo del Hito N°1. Con esto descartó el punto 266 fijado por Perú en 2005.

Esto significa que Chile mantuvo todas sus costas, todo su mar territorial y soberano, prácticamente la totalidad de sus riquezas pesqueras, se protegió plenamente la proyección marítima y posición estratégica de Arica y se vio reforzada la posición de Chile sobre el límite terrestre.

No obstante lo anterior, habiendo la Corte dado razón a Chile en los aspectos esenciales de su posición, estimó, por 10 votos contra 6, que del acuerdo de límites no se derivaba claramente cuál era la extensión del paralelo, dejándolo en 80 millas marinas. A continuación, diseñó un nuevo límite marítimo hacia el suroeste dibujando una línea equidistante.

Si bien es cierto que en la Zona Económica Exclusiva otorgada a Perú hoy no existe actividad económica relevante, no se puede descartar que ello ocurra en el futuro. No puedo dejar de mencionar que esta lamentable pérdida que ocasionó la decisión de la Corte se produjo sin que hubiera una fundamentación jurídica o incluso lógica para no extender el paralelo a las 200 millas, como se desprende del voto del propio presidente de la Corte.

Si volviera el tiempo atrás, ¿considera que Chile debió evitar por todos los medios una demanda peruana ante La Haya, aunque eso implicara negociaciones?

—Chile siempre consideró que tenía un acuerdo de límites con Perú desde la década del 50, que se extendía hasta las 200 millas marítimas, y negociar suponía abrir una discusión que podría haber debilitado la posición legal chilena. Sin embargo, no soy partidario de especular sobre situaciones hipotéticas de lo que pudo haber ocurrido en el pasado. Uno debe juzgar las situaciones conforme a las circunstancias del momento.

Ejecución del fallo

¿Cuál es su balance personal del resultado de la política de buenas relaciones con Perú, conocida como de "cuerdas separadas"?

—Durante el gobierno pasado y los anteriores, las relaciones económicas, de negocios e inversiones nunca estuvieron en cuestión a pesar de las pretensiones peruanas respecto del límite marítimo La comunidad peruana en el país se fue ampliando y siempre fue tratada con consideración y respeto, como corresponde. Las relaciones políticas se deterioraron como consecuencia natural de la presentación de la demanda en el año 2008. A este gobierno, en cambio, le tocó enfrentar la siguiente etapa que significaba prepararnos para el fallo, que sería duro para uno o ambos países. Ello se fue haciendo de modo paulatino, culminando con el reinicio de la reunión llamada 2+2, que reúne a los cancilleres y ministros de Defensa de ambos países, en la etapa inmediatamente anterior al fallo. La tranquilidad con que se ha recibido el fallo de la Corte y la posición de Chile y Perú de acatarlo y mirar hacia el futuro común demuestran que tomamos la decisión correcta, aunque ello haya generado algunas críticas inicialmente.

¿Qué debieran esperar los chilenos respecto de la relación con Perú después de conocido el fallo de la Corte de La Haya?

—Las relaciones entre Perú y Chile en la actualidad son múltiples e intensas en todas las áreas. Habiendo superado el obstáculo del litigio y su fallo en La Haya nos resta su implementación, la que requerirá esfuerzos y que debe hacerse respetando los derechos y obligaciones de todas las partes. Se suele hacer referencia a la agenda del pasado y ello a veces toma un papel preponderante en las visiones de un país a otro. Nos gustaría que eso cambiara, tal como se prometió en1929 y en 1999. Debe recordarse que la creación de la zona marítima de 200 millas, que luego se convirtió en regla de derecho internacional, fue fruto de la cooperación entre estos dos países. Aspiramos a terminar con la agenda del pasado y concentrarnos en profundizar la integración en todos los aspectos entre países que han tenido y tienen un extraordinario desarrollo y beneficios que compartir.

El Presidente Humala ha señalado que la ejecución del fallo es sin condiciones. ¿Cuál es la posición de Chile al respecto?

—El fallo de la Corte establece derechos y deberes para ambos países y su acatamiento es obligatorio tanto para Chile como para Perú. Esa es la posición de nuestro país sobre la ejecución del fallo.

Las declaraciones cruzadas entre autoridades de Chile y Perú esta semana generan en la opinión pública de ambos países la sensación de que no se cumplió aquello de que con La Haya se cerraban todos los temas limítrofes pendientes, como, por ejemplo, el "triángulo terrestre".

—Es natural que una vez emitido el fallo surjan comentarios y opiniones de algunos sectores de ambos países, y palabras sacan palabras. Sin embargo, lo rescatable, el fondo del asunto, es que a 48 horas de emitido el fallo, ambos presidentes han confirmado que este se debe cumplir y hacer cumplir, y lo mismo ha señalado la Presidenta electa de Chile. De la misma forma se han expresado ambas cámaras del Congreso chileno y el Legislativo peruano tiene la misma opinión. Las Armadas están en permanente contacto y colaborando, y el Presidente Piñera y el Presidente Humala se han encontrado, con la presencia de la Mandataria electa, señalando el camino para iniciar la implementación a través del mecanismo del 2+2, que ya ha sido citado para el día 6 de este mes.

El fallo de la Corte no se refiere al límite terrestre, pero al dar la razón a Chile sobre el inicio del límite marítimo, indudablemente, refuerza la posición chilena al concedernos todo el mar que baña esas costas. Si Perú consideraba que el inicio del límite terrestre no estaba en el Hito 1, resulta inconcebible que Perú le haya entregado a Chile todo ese mar, cuando en los años 68-69 ambos países acordaron materializar el límite marítimo en el paralelo que pasa por el Hito 1, más aún si no existe mención alguna al respecto.

¿Que se conversó acerca de este punto en la reunión que sostuvieron presidentes y cancilleres de Chile y Perú en Cuba?

—Durante la reunión se hicieron ver los hechos que son indiscutibles en esta materia: que la Corte definió el límite marítimo y que no se pronunció sobre el límite terrestre porque no le correspondía dada su competencia; que el mar de esa zona se reconoció a Chile; y que, por tanto, la decisión de la Corte sin duda refuerza la posición chilena.

Con la información y los contactos posfallo, ¿qué estimación puede hacer usted respecto de los tiempos para la implementación?

—Este jueves 6 de febrero se realizará en Santiago una reunión del 2+2. Ahí se analizarán los pasos necesarios para coordinar la ejecución del fallo, se planificarán los trabajos que se determinen y se podrá iniciar la evaluación de los tiempos requeridos.

Diversos sectores del país han planteado que es saludable abrir una discusión sobre la conveniencia de que Chile se retire del Pacto de Bogotá. ¿Qué opina acerca de ello?

—Es muy importante para el país tener mecanismos de solución pacífica de controversias. Chile cuenta con varios de ellos con distintos países, como los incluidos en el Tratado de 1929 con Perú, el de1904 con Bolivia y el de Paz y Amistad con Argentina, a lo cual se agrega el Pacto de Bogotá de 1948, que es de carácter general y da acceso a la CIJ.

Los temas que se discuten entre estados son siempre sensibles e importantes por su naturaleza. Es imprescindible que los mecanismos que se utilicen para solucionarlos den confianza al país. Por lo tanto, ese es un análisis que se debe realizar con calma, profundidad y considerando todos los antecedentes y alternativas.

¿Qué lecciones saca el Gobierno del resultado que tuvo la defensa de Chile ante La Haya, pensando en el proceso que viene con Bolivia?

—Recordemos que la demanda boliviana es completamente distinta de la demanda peruana. Sin perjuicio de ello, esta es la primera vez que Chile debió participar en un caso ante la CIJ. El proceso duró seis años intensos que han generado una experiencia jurídica política y diplomática muy importante para nuestro país. Sin duda que toda esa experiencia será de mucha utilidad para la demanda planteada por Bolivia.

Este ha sido un largo proceso que supuso pruebas difíciles para el país y las autoridades. ¿Cuál es la lección que usted rescata?

—La principal lección que uno saca es la fortaleza que da la unidad que el país tiene frente a estos problemas. Ello nos permitió desarrollar una defensa a lo largo de distintos gobiernos con perfecta continuidad, armonía y transversalidad. De este modo, pudimos destinar toda la energía .y capacidades a la defensa del país. También debo resaltar la importancia del liderazgo de los presidentes Piñera y Bachelet en el período que le correspondió a cada uno así como haber contado con la visión de los ex mandatarios.

Fue fundamental sumar al trabajo incansable de los agentes y coagentes, los conocimientos de los integrantes del Comité Asesor para el Límite Marítimo y de las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado y de la Cámara. A esto se agregó el aporte de connotados juristas nacionales y extranjeros, junto a una serie de expertos y un equipo que trabajó con total compromiso y sin pausa. En lo personal, quiero destacar el aporte invaluable que recibí de todos los ex cancilleres de la República que con su experiencia y conocimiento contribuyeron, no solo en la parte jurídica, sino que en el contexto general del caso. Por último, debo subrayar la relevancia de mantener plenamente informada a la población y a los distintos estamentos de la sociedad.