Sala de Prensa
Jueves, 20 de octubre de 2011 
Intervención del Subsecretario Fernando Schmidt durante:
Inauguración reinstalación Pabellón Chile de Expo Shanghai 2010 en la Granja Modelo Experimental Chileno - China
En localidad de Jixian, China.
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Queridos amigos,


Nos encontramos reunidos para presentar el libro "Chile y China: Cuarenta Años de Relaciones Diplomáticas Ininterrumpidas y Fructíferas", una iniciativa planteada por la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, en conmemoración de los 40 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Chile y China, el 15 de diciembre de 1970, la cual cuenta con el respaldo de las cancillería chilena y china, así como del CICIR, institución dedicada a las relaciones internacionales contemporáneas en China.


A lo largo de estos 40 años, nuestra relación con la República Popular China ha sido pionera, implementada a través de una visión pragmática, perseverante y continua en el tiempo. Ello nos ha permitido desarrollar una política de Estado y cultivar una amistad reconocida desde muy temprano por las autoridades chinas, basada en el respeto mutuo y el diálogo permanente.


La celebración de los 40 años del establecimiento de relaciones diplomáticas no sólo nos ha brindado la oportunidad de analizar lo que ha sido esta trayectoria y los logros alcanzados en lo bilateral, sino que además, nos ha dado el espacio para imaginar y proyectar en el tiempo, hacia donde queremos avanzar. Este libro es un claro ejemplo de ambos.


Aquí, expertos en las relaciones sino-chilenas, han efectuado propuestas concretas en variados ámbitos, tanto comerciales, de cooperación, integración y fortalecimiento de los lazos existentes, enfatizando las ventajas comparativas que cada país ofrece, la institucionalidad creada y el nuevo escenario internacional al que nos vemos enfrentados.


Chile ha tenido y tiene una vocación enfocada hacia el Asia Pacífico. Así lo demuestra nuestra temprana participación en todas las instancias de integración regionales, donde ha sido miembro activo y propulsor de iniciativas. Este elemento ha sido de particular interés en nuestra relación con China, en quien hemos encontrado siempre un importante socio para llevar a cabo nuestros objetivos y tareas.


Los vínculos entre Chile y China no son recientes. Por el contrario, tienen una larga data, dinamismo e intensidad, que se remontan a la primera mitad del siglo XIX. Recordemos que en 1844, Chile estableció consulados chilenos honorarios tanto en Cantón (hoy Guangzhou); como Hong Kong.


Este hecho significó un aumento del número de barcos que zarpaban desde Valparaíso, llevando cobre y trigo hacia Cantón. Aunque el viaje era largo, y podía demorar hasta 80 días en su travesía, ello significó que a Chile comenzaran a llegar y a conocerse los primeros productos chinos, como finas sedas, madera lacada, biombos, espadas, especies, arroz y azúcar.


En tanto, los primeros chinos llegaron a Chile en la década de 1850, luego de que se estableciese en el antiguo Cantón, el Primer Cónsul Honorario de Chile en esa ciudad. Para 1880, más de mil chinos ya habían llegado a nuestro país. Estos, trayendo consigo a parientes y amigos, llegaron a totalizar, entre 1900 y 1933, alrededor de 2.600 cantoneses, quienes se especializaron en el negocio de los abarrotes y carnicerías en el Norte Grande. Hoy, de acuerdo, a cifras estimativas, la comunidad china en Chile alcanzaría a unas 10.000 personas.


Desde el 2004, Chile y China mantienen una Asociación de Cooperación Integral, sobre la cual ambos países han trabajado en la institucionalización de las relaciones, incrementado el intercambio de visitas de alto nivel, los mecanismos de consulta y la suscripción de acuerdos que han traído beneficios mutuos significativos.


Sin duda que el Tratado de Libre Comercio, firmado el 2005 y vigente desde el 2006, marcó un hito en las relaciones bilaterales. Este, que consta de tres partes, incorpora el Acuerdo Suplementario de Comercio de Servicios y el Protocolo de Inversiones, y ha consolidado a China como el primer socio comercial de Chile, concentrando el 23% de los envíos (el doble de la cantidad antes de existir el TLC) y, sobre todo, sentó las bases institucionales para aspirar a que esta cifra pueda crecer de manera impensada hace sólo unos años atrás.


Esto ha incidido favorablemente en las finanzas públicas. En los últimos cinco años, nuestro país se ha beneficiado del mejor precio de los commodities, principalmente del cobre, y minerales en general, y ha situado a China como nuestro principal socio comercial y el primer mercado para el cobre. Hoy, más del 25% de las exportaciones chilenas tiene como destino el mercado chino, situación que implica que el desarrollo económico de China sea de especial relevancia para nuestro país. Sabemos que si China mantiene un ritmo de crecimiento sostenido, por sobre el 8%, ello contribuiría al crecimiento global y, por cierto, al de América Latina. Ello es de gran importancia a la luz del escenario pesimista que nos presenta Europa y Estados Unidos en sus economías, y la creciente interdependencia entre las naciones.


Por ello, observamos atentamente la ejecución del 12° Plan Quinquenal, el cual fija y diseña las políticas de crecimiento hasta el 2015, así como los efectos que su aplicación tendrá en nuestro país.


En ese contexto, cabe destacar el discurso del Vicepresidente Xi Jinping en su reciente viaje a Chile en junio de este año, en la inauguración del V Encuentro del Consejo Bilateral de Negocios Chile-China. En la oportunidad, el alto personero chino planteó la necesidad de ampliar y profundizar la agenda bilateral, a través del crecimiento, la inversión y la competitividad. La agenda propuesta por el Vicepresidente está en sintonía con lo planteado por Chile.

 

Sin embargo, también estamos conscientes que, frente al nuevo escenario internacional que emerge, los logros alcanzados entre Chile y China ya no son suficientes, sino que deben ampliarse y renovarse. Al respecto, queda todavía un importante camino por recorrer en diferentes ámbitos tales como: el incremento y diversificación de nuestras exportaciones (altamente concentradas en cobre); promoción de la cooperación en materia de inversiones (atrayendo mayores capitales chinos); fortalecimiento de los lazos académicos y culturales; así como potenciar un mayor intercambio y cooperación en ciencia y tecnología, astronomía, energías renovables, no convencionales, turismo, seguridad alimentaria, temas medio ambientales, combate a la corrupción, multilaterales, entre otros.

 

En lo institucional, sin duda que para los próximos años, nuestro trabajo será continuar manteniendo la visión de futuro que ha caracterizado a Chile en su relacionamiento con el Asia Pacífico y con China, en particular; pero conjugando, a la vez, otros elementos propios de la globalización, y potenciando una agenda innovadora e inclusiva público-privada, en beneficio mutuo.

 

De esta manera, proactiva y propositivamente podremos alcanzar los objetivos de crecimiento y desarrollo económico acordes a los lineamientos propios de cada gobierno. Un paso prioritario en la consecución de este objetivo es vencer otros desafíos que nos dificultan este camino, cuales son: superar las distancias geográficas y las barreras culturales, trabajando en las coincidencias y moderando las diferencias.

 

Por lo tanto, felicito nuevamente a los autores e impulsores de esta iniciativa, la cual sabemos ha significado un largo y dedicado esfuerzo, esperando que prosperen y puedan proyectarse y profundizarse en la construcción y enfrentamiento de los nuevos desafíos que marcarán la agenda Chile-China en los años venideros.

 

Muchas gracias.