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Martes, 13 de octubre de 2015 
Entrevista, Revista Qué Pasa
El reclamo del canciller
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En plena discusión del presupuesto 2016 en el Parlamento, el ministro Heraldo Muñoz advierte que desde los años 90 el presupuesto pata el Minrel ha ido cayendo. "Aquí hay una contradicción: mientras Chile y nuestro futuro más dependen de nuestro comercio e inversiones, más tenemos que invertir en el instrumento que es la Cancillería", dice.

Por Juan Andrés Quezada

El ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, plantea en entrevista con Qué Pasa su preocupación por el déficit de recursos de la cartera, en particular, luego que tras la última resolución de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la Cancillería fue objeto de reparos por su funcionamiento.

En este mismo contexto, se ha criticado la distribución de representaciones diplomáticas entre figuras políticas, por sobre funcionarios de carrera. Ante esto, el ministro responde: "siempre prefiero un embajador de carrera a un embajador político, excepto en lugares donde la dimensión de la experiencia que da el roce político resulta importante".

—Según la minuta de la Dirección de Presupuesto, el Minrel es una de las cinco partidas que cae en el presupuesto 2016. Baja en un 1,4%

Sin comentarios. Pero le puedo decir cuál es nuestra aspiración: hoy día representamos el 0,59% del presupuesto; me gustaría que lleguemos a proyectarnos, con todos los cambios y costos que significan esta modernización, al 0,63%. ¿Es eso mucho pedir?

—¿De los proyectos que se han elaborado desde los años 90 para modernizar la Cancillería por qué ninguno ha llegado a puerto?

Yo creo que es una vergüenza que sigamos con la normativa del año 1978 porque, evidentemente, está obsoleta. Por eso es que la primera iniciativa que tomé al llegar a la Cancillería fue proponerle a la Presidenta que iniciáramos un proyecto de ley que tomara lo mejor de todos los proyectos del pasado y que, al mismo tiempo, nos asesoráramos con las Cancillerías de otros países que han implementado reformas, y así lo hicimos.

Ha sido un trabajo de un año y medio bajo la tuición del embajador Mario Artaza a quien nombré para dedicarse exclusivamente -con un equipo- a la elaboración de este proyecto de ley, sobre la base de estudios, las lecciones aprendidas de otras Cancillerías, los trabajos que ya se habían realizado y la interlocución con todos los actores relevantes del país: los gremios de la Cancillería, diplomáticos retirados, empresarios, y académicos. Y eso se ha plasmado en un proyecto de ley.

—¿En qué etapa está la iniciativa?

En la etapa de discusión con Hacienda. Ya ha habido varias reuniones con esa cartera y se ha avanzado; pero ese trabajo se interrumpió cuando Hacienda se dedicó a la instrucción presidencial de priorizar los proyectos sobre probidad. Espero que nuestra interlocución se reanude pronto para que, una vez que se llegue a un entendimiento con Hacienda, el proyecto se le pueda presentar a la Presidenta e ingresar al Congreso este año.

—¿La falta de la modernización del ministerio se ha traducido en que los diplomáticos chilenos hayan perdido prestigio en el mundo?

De ninguna manera; por el contrario. Siempre escucho opiniones muy favorables hacia los diplomáticos chilenos. Por su capacidad de trabajo, de negociación y por su profesionalismo. Al menos en el exterior, no escuchará una opinión semejante.

— ¿Ha crecido el interés por entrar a la Academia Diplomática?

Hay gran interés y el proceso es muy competitivo. Mi preocupación es que los jóvenes profesionales que salen de la academia están recibiendo salarios muy bajos como terceros secretarios y, por ello, un economista, un abogado, un historiador probablemente va a preferir otras oportunidades laborales y no la Cancillería. Tenemos que ser capaces de atraer a los mejores, a los que tienen vocación, pero a cambio de una remuneración adecuada para el talento que queremos atraer.

—Pero para ello se requiere dinero y, según las cifras, el presupuesto del Minrel ha ido bajando...

Aquí hay una contradicción: mientras Chile y nuestro futuro más dependen de nuestro comercio y de nuestras inversiones, más tenemos que invertir en el instrumento que es la Cancillería. Pero el presupuesto ha ido bajando en comparación a los años 90. Mientras más se forja en el exterior la prosperidad del país y una marca país que combina economía, política, cultura, gastronomía, deportes, menos invertimos en proyectarla. Recuerdo cuando estaba en Naciones Unidas como Subsecretario General se hizo una campaña de promoción del turismo a Chile y supe que se pondrían letreros en los buses. Y pasaban los días y con mi señora buscábamos la publicidad en los buses y no veíamos ninguno. Un domingo en la tarde, saliendo del cine, mi señora me dice apuntando a un bus "mira ahí está". Partí corriendo para seguir el bus y ver el letrero. Fue el único que vi en los meses que duró la campaña.

—¿El que el presupuesto de Cancillería haya ido decayendo en los últimos 20 años significa que no es una prioridad para Chile?

No, lo que significa es que hay otras prioridades muy importantes que compiten, como educación, salud, vivienda... Y además, con tantos desastres naturales que hemos tenido el presupuesto se reduce aún más. Por eso llamo a tener una visión estratégica, porque si nos quedamos siempre en el corto plazo, en que son las prioridades de hoy, evidentemente que va a ganar salud y educación y no podría estar más de acuerdo. Pero, se trata de mirar el horizonte, porque si somos un país relativamente pequeño que depende de los mercados internacionales para crear empleo, que depende de las inversiones externas para crear más prosperidad, entonces hay que salir a buscarlas y tenemos que contar con una Cancillería que promueva los intereses nacionales en un mundo cada vez más interdependiente y competitivo, donde hay que posicionar los temas nuestros en la agenda internacional, como es el caso de nuestro océano.

EMBAJADORES POLÍTICOS VS. EMBAJADORES DE CARRERA

—En este gobierno se produjo un retroceso respecto a las embajadas que se entregan a políticos versus las que asumen diplomáticos de carrera. Hoy el orden está en un 66% y 33%.

Particularmente en América Latina pienso que es necesario tener una combinación virtuosa de embajadores de carrera y políticos, dependiendo del lugar. En la región hay embajadores que tienen trayectoria y contactos políticos que abren puertas y permiten influir sobre las decisiones de otros países, resolver problemas o anticipar situaciones.

La Presidenta Bachelet ha tratado de promover a embajadores de carrera y hay que ver los datos, cuántos embajadores de carrera están hoy los lugares más importantes para Chile, partiendo por Naciones Unidas.

—José Antonio Viera-Gallo (PS) en Argentina, Jaime Gazmuri (PS)en Brasil, Ricardo Navarrete (PR) en Colombia, Gabriel Ascencio (DC) en Ecuador, Ricardo Núñez (PS) en México, Mario Fernández (DC), en Uruguay. La Presidenta decidió repartir las embajadas de Latinoamérica entre las antiguas figuras de la Concertación...

Le reitero, en América Latina, donde la dimensión política es mucho más gravitante que en otros países, los embajadores políticos, en su mayoría, han hecho un excelente trabajo. Y es cosa de que ustedes pregunten en las Cancillerías respectivas y hagan la investigación que les va a demostrar que lo que estoy diciendo es efectivo.

BOLIVIA Y LA HAYA

—Un estudio de la Universidad de Los Andes sobre la cobertura del reciente fallo de La Haya demostró que 17 de los 24 principales diarios de América y Europa, vieron el resultado como un claro triunfo boliviano sobre Chile.

Yo he visto evaluaciones donde la mayoría de los diarios de otros países son neutros; de hecho en un caso, lo son casi el 80 por ciento. Y en otro estudio vi que las interpretaciones favorables y desfavorables eran más o menos equivalentes. Lo importante es que Chile salvaguardó lo principal: nuestra integridad territorial; y que la Corte se declara competente solamente para examinar si existiría una obligación de negociar.

—Pero la decisión de la CIJ de declararse competente respecto de la demanda de Bolivia fue una derrota de la estrategia de impugnar la competencia...

Claramente la Corte recortó lo que pretendía Bolivia, que era una negociación con obligación de resultado. Es decir, Bolivia no pedía cualquier negociación, sino una predefinida que significara acceso soberano. Y la corte le dice a Bolivia que no va a predeterminar un resultado si es que llegase a existir esa eventual obligación de negociar. De modo que en lo formal, el fallo puede percibirse un triunfo de Bolivia, pero en lo sustantivo es una derrota.

—¿Bolivia pidió explícitamente sentarse a negociar o sentarse a negociar con resultados?

Sentarse a negociar con resultado cierto, y la Corte le dice a Bolivia que hay una distinción entre la obligación que se solicita declarar y el resultado esperado, es decir acceso soberano al mar producto de un fallo de la Corte. Con eso, Bolivia se despide del resultado de acceso soberano que pretendía. La Corte ha decidido que no tiene competencia para dictar una sentencia territorial en este caso.

Fuente: Revista Qué Pasa