Sala de Prensa
Miércoles, 11 de mayo de 2011 
Discurso del Subsecretario en presentación del libro: "Bombardeo de Poemas sobre Berlín"
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"Una nube de palabras suspendida en el aire no cambia la historia de la ciudad,

pero le da un nuevo sentido"

 

Inspirados en esta premisa, el Colectivo Casagrande ha trabajado desde hace diez años interviniendo ciudades que han sufrido bombardeos aéreos.

 

La primera intervención fue en el Palacio de La Moneda, cuando en marzo de 2001 los creadores de Casagrande Cristobal Bianchi, Julio Carrasco y José Joaquín Prieto, aprovecharon una masiva lectura del encuentro de "Chile Poesía" para dejar caer cien mil poemas, en una clara alusión a la historia reciente de Chile. Los poemas pertenecían a cuarenta jóvenes autores de los 90: toda una generación literaria que permaneció suspendida en el aire, ante el asombro de una multitud congregada en la Plaza de la Constitución, que extendía sus manos al cielo intentando atraparlos.

 

A pesar del impacto que pueda haber causado dicha acción, nada hacía presagiar que se trataba sólo del comienzo de una aventura que se desarrollaría a lo largo de diferentes ciudades del mundo: Dubrovnik (2002), Guernica (2004), Varsovia (2009) y Berlín (2010), ciudades que tienen en común el haber padecido los embates de la guerra, con todo el sufrimiento y las consecuencias que ello implica para sus habitantes. Se trata de lugares que, por su incuestionable valor simbólico, hacen trascender este proyecto más allá de sus fronteras.

 

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y su Dirección de Asuntos Culturales, desde sus inicios, hicieron suya la aventura de lanzar poemas en ciudades asoladas por la guerra, en la convicción de que acciones como estas contribuyen al necesario rescate y preservación de la memoria histórica de toda la humanidad, a la vez que un ejercicio de sanación y de reconciliación con nuestro pasado reciente. Sin duda, un poderoso mensaje de paz.

 

Podríamos preguntarnos qué sentido tiene lanzar poemas sobre una ciudad bombardeada. La respuesta final la tienen los ciudadanos de Santiago, Guernica, Dubrovnik, Varsovia y Berlín: minutos después de finalizada cada lluvia de poemas, no quedaba ni un solo marcador de libro en el suelo, de los cien mil que se habían lanzado.

 

ImagenBerlín, no fue la excepción y la escena volvió a repetirse cerca de las 20:00 horas de ese sábado 28 de agosto, cuando la lluvia cesó y las nubes, que hasta esa hora cubrían la capital alemana, se abrieron, dando paso a los rayos del sol que alumbraron a la multitud que a esa hora copaba la plaza Lustgarten y sus alrededores. Reinaba un clima de gran expectación cuando el helicóptero inició su sobrevuelo.


En ese momento todas las miradas se dirigieron hacia el cielo, desde el cual comenzaban a caer los miles de marcadores de libros que llevaban impresos los textos de jóvenes poetas chilenos y alemanes. Cuando los primeros poemas tocaron el suelo de la Lustgarten la reacción de la gente no se hizo esperar. Niños, jóvenes y adultos corrían en diferentes direcciones de la plaza, tratando de alcanzarlos en el aire.

 

En medio del bullicio y la algarabía era posible vislumbrar la amplia gama de emociones que se reflejaba en los rostros de los receptores de los poemas y apreciar cómo -en medio del sonido del helicóptero, las risas y los gritos- se producía un mágico espacio de silencio para su lectura.

 

A medida que avanzaban los minutos y anochecía en la ciudad, el espectáculo crecía en belleza y espectacularidad. La lluvia de poemas seguía cayendo y aunque muchos ya tenían más de un marcalibros en sus manos, seguían con la mirada fija en el cielo. Luego de 45 minutos la lluvia cesó y un aplauso cerrado estalló en la Lustgarten.

 

Al día siguiente, el 29 de agosto, el Berliner Morgenpost, consignaba:


"Los poemas en el aire hechizan a los Berlineses"

 

Es la 27ª vez que la Noche Larga de los Museos atrae a los berlineses y visitantes a salir a la ciudad. Sobre todo en el Lustgarten, donde se reunieron muchas personas. Ahí de noche llovieron miles de poemas que fueron leídos apasionadamente.

 

Justo a la hora anunciada a las ocho de la noche se acercaba un helicóptero en el cielo nocturno. Encima del Lustgarten y de la Isla de los Museos lanzaba en varios intervalos su carga poética. El punto de programa "La lluvia de los poemas" sobre Berlín hechizaba miles de personas. 100 000 marca páginas impresos con poemas chilenos y alemanes llovían sobre montones de personas. Niños y adultos saltaban y corrían detrás de los papeles que caían como hojas en otoño. Poco más tarde la plaza era llena de gente recitando versos. Cada uno leía su poema o a su familiar.

 

La "Lluvia de las Poemas" sobre Berlín no era la primera lluvia poética. Ya había llovido poemas en Santiago de Chile, Dubrovnik en Croacia, Guernica en el país vasco y en la capital de Polonia, Varsovia. Todas las ciudades tienen en común que en el pasado fueron objetos de graves ataques aéreos.

(Fragmento de artículo aparecido el día 29 de agosto de 2010)

 

El proyecto LLUVIA DE POEMAS está cumpliendo diez años desde su creación y lo celebramos con la presentación de esta publicación, que contiene los poemas y el registro audiovisual, como testimonio imperecedero de lo sucedido en Berlín y que tendrá una masiva distribución en Chile y en Alemania.

 

Estamos hablando del diálogo entre una generación de jóvenes poetas chilenos y alemanes, del asombro, del reencantamiento de la palabra, del compromiso por la paz. Por todas estas razones quisiera rendir un homenaje al más joven de nuestros poetas, que comenzó a vivir su "reniñez"a los 80: Gonzalo Rojas, Premio Cervantes y Premio Nacional de Literatura, que mantuvo una relación larga y profunda con Alemania y que fue gran admirador de Heidegger, Goethe y Hölderlin, entre otros. Nos acaba de dejar, pero seguirá vivo a través de su poesía y de sus descendientes, que echaron sus raíces en Chile y Alemania. Cito a Fabianne Bradu, su traductora y amiga: "la poesía no muere con la muerte del poeta; la poesía, de pronto, calla y reencarna como si tuviera una existencia y una resistencia a toda prueba" (1). Dejemos que su poesía nos hable:

 


Así las cosas, ¿nos entonces vemos el
XXI? Los
verdaderos poetas son de repente: nacen
y desnacen en cuatro líneas, y
nada de obras completas,
otros
entreleen a su Homero por ahí en inglés entre el ruido
de los aeropuertos a falta de Ilión,
Hölderlin
fue el último que habló con los dioses,
yo
no puedo. El Hado
no da para más pero hablando en confianza, ¿quién
da para más? ¿el aquelarre
de los nuevos brujos de la Física?, ¿el amor?, pero
¿qué se ama cuando se ama?, ¿las estrellas?, pero ¿quiénes
son las estrellas profanadas como están por las
máquinas del villorio?

Lo
irreparable es el hastío.

 

"80 veces nadie", fragmento (2)

 


Agradezco a la Alcaldía de Berlín, a la Litteraturwerkstatt, a los organizadores de la Larga Noche de los Museos, a la Dirección de Asuntos Culturales (DIRAC), a la Embajada de Chile en Alemania, al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y a todas las instituciones y personas que hicieron posible la realización de este proyecto. Especialmente, agradezco a Cristobal, Julio y José Joaquín, del Colectivo Casagrande y a los poetas chilenos y alemanes, por el regalo de la poesía.


Muy buenas noches y nos vemos el próximo año, en Londres.

 

(1) y (2) Gonzalo Rojas. Antología Poética. Fondo de Cultura Económica y Servicio de Publicaciones de Universidad de Alcalá. 2004