Sala de Prensa
01 de septiembre de 2011 
Conferencia del Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, Embajador Fernando Schmidt Ariztía, con ocasión del inicio del Curso de Formación de nuevos Diplomáticos Finlandeses.
"Diplomacia, su papel y sus desafíos desde la perspectiva y realidad de nuestro país"
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1.- Introducción

 

Muy buenas tardes a las autoridades de la Cancillería finlandesa, a los alumnos del Curso de Formación de nuevos Diplomáticos, amigas y amigos:

 

En primer lugar, agradezco la invitación a dirigirme a los nuevos miembros del servicio exterior de Finlandia.

 

Con esta video conferencia establecemos un nuevo mecanismo de acercamiento entre Finlandia y Chile.

Esta ocasión representa una magnifica oportunidad para estrechar aún mas los lazos de amistad que nos unen y para que ustedes puedan conocer un poco más de la Diplomacia chilena y los desafíos que enfrenta.

 

A pesar de la distancia geográfica que separa a Chile de Finlandia, ambos países comparten más de alguna similitud. Ambas naciones se ubican en los extremos de mundo, lo que les otorga especiales características y marca el carácter de su gente.

 

En la tradicional representación del mundo que todos aprendemos desde niños, en mapamundis y globos terráqueos, miramos el orbe desde direcciones opuestas; Finlandia, desde muy arriba, a horcajadas del punto en que se encuentran Europa y Asia; Chile, desde muy abajo, en el extremo sur del continente más austral.

 

Sin embargo, y lo cito como una curiosidad, cuenta el escritor ucraniano Yuri Andrújovich que el sueño austro húngaro de extender los límites de Europa llevó a los geógrafos imperiales a establecer que el punto medio del continente quedaba muy cerca de la antigua Lemberg, hoy Lviv, que queda casi en el mismo meridiano que Helsinski. Una curiosidad que, sin embargo, ilustra de manera clara tanto lo cambiante que ha sido la historia política del mundo como la ilusión de los espacios contenidos, cerrados y uniformes culturalmente. Hoy valoramos precisamente lo opuesto, la riqueza de la diversidad.

 

Pero vuelvo a la mirada desde los mapas: ambos, desde la perspectiva polar, miramos el mundo desde un lugar que bordea el límite, un punto lejano no sólo de la cálida línea ecuatorial, sino también de los distintos centros que han acaparado el foco de la historia a lo largo de los siglos.

 

Y acá quizá radica nuestra mayor semejanza.

 

Probablemente por eso ustedes, diplomáticos finlandeses, quieren conocer de primera fuente lo que pensamos los diplomáticos chilenos sobre el papel que debe cumplir y los desafíos que debe afrontar la diplomacia en el mundo de hoy, desde nuestra perspectiva.

 

Somos amigos de Finlandia, un país con una democracia fuerte y con envidiables niveles de participación política que ha logrado importantes logros sociales para todos sus ciudadanos, con una efectiva igualdad de oportunidades y de género, ejemplo que Chile sigue con atención para tomar aquellos aspectos que sean replicables en nuestro país. También desearíamos alcanzar el importante desarrollo tecnológico de Finlandia. Volveré sobre esta materia más adelante en mi exposición.

 

Me concentraré ahora en el tema central, la diplomacia del siglo XXI y sus desafíos.

 

 

2.- Marco de referencia para la acción diplomática

 

No es del caso hacer aquí una relación histórica de la evolución de la diplomacia y de las funciones que ha cumplido desde la antigüedad. Sin embargo, siempre es útil tener un marco jurídico de referencia para saber claramente de que estamos hablando.

 

Dicho marco de referencia está consignado con gran precisión en la Convención de Viena de 1961, sobre relaciones diplomáticas. En su artículo 3 la Convención define las funciones diplomáticas, es decir, lo que se espera de los diplomáticos: representar al Estado en el extranjero; proteger los intereses del Estado y de sus nacionales en el exterior dentro de los límites del derecho internacional; negociar en nombre del Estado; informarse e informar a su gobierno sobre la evolución de los principales acontecimientos externos y, finalmente, promover las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas.

 

Las funciones antes señaladas son y seguirán siendo el corazón del trabajo que deben desarrollar los diplomáticos tanto en el ámbito bilateral como en el consular y en los organismos internacionales.

 

Lo que ha cambiado de manera vertiginosa y lo seguirá haciendo en los años venideros es el escenario en el cual se deben llevar a cabo estas funciones. La globalización acelerada nos obliga a ajustar y a reenfocar el trabajo diplomático a los desafíos sociales, económicos y políticos que ella plantea.

 

En este sentido, basta ver las noticias que nos llegan diariamente de diversos acontecimientos alrededor del mundo, que dan cuenta de demandas políticas que exigen más democracia, demandas económicas que exigen mayor equidad y demandas sociales que exigen mejor educación e igualdad de oportunidades. Las mismas noticias nos muestran también, en nuestros propios hogares, el drama de aquellos sectores de la humanidad que ni siquiera tienen fuerzas para levantar su voz, ya que están -literalmente- muriendo de hambre.

 

Ahí están los desafíos. Debemos enfocar nuestra diplomacia a buscar soluciones para estos problemas, ya sea en lo que se refiere a las carencias de cada uno de nuestros propios países como a las de países y poblaciones menos afortunadas.

 

Ahí el papel de los diplomáticos es crucial. Detectar políticas públicas exitosas que se puedan replicar, pesquisar nuevas oportunidades comerciales y de cooperación económica, establecer vínculos de mutuo beneficio en áreas como la educación, la ciencia, la tecnología y el desarrollo de energías limpias y renovables son las tareas que, por ejemplo, los diplomáticos chilenos están asumiendo cada vez con mayor fuerza.

 

Asimismo, nuestra participación en los organismos internacionales debe apuntar a que dichas entidades cumplan efectivamente su función de garantizar la paz y la seguridad internacionales, además de canalizar la solidaridad y la cooperación internacional con aquellos países que por diversos motivos hoy enfrentan situaciones criticas. Nuestros diplomáticos también deben enfocarse en la promoción y respeto de los derechos humanos, el fomento de la democracia, la lucha contra la corrupción y el narcotráfico y el fomento de la transparencia.

 

Definido el marco general, me referiré ahora a cómo nuestro país enfrenta estos desafíos a través de su política exterior.

 

 

3. Los principios

 

Permítanme señalar brevemente los principios que rigen la política exterior de Chile, principios arraigados desde temprano en la tradición democrática y republicana de nuestro país.

 

En primer lugar, desarrollamos una política exterior de Estado, que habla en nombre del país y que considera a todos a la hora de tomar decisiones, al gobierno y a la oposición, así como a todos los demás actores vinculados al sector externo de Chile, el parlamento, los partidos políticos, las organizaciones no gubernamentales, las empresas privadas y las universidades. En la hora de la globalización, cuando se multiplican las interacciones de chilenos en el ámbito internacional, entendemos que la política exterior tiene muchos intérpretes.

 

En segundo lugar, promovemos el apego al Derecho Internacional y sus principios y el pleno respeto a los tratados como base para una sana convivencia internacional. Se trata de una línea invariable de la política exterior de Chile que no sólo es adecuada y la manera correcta de relacionarse con los otros, sino que también es lo mejor para un país como Chile, que basa su prestigio y afirma su respetabilidad precisamente en que respeta a los otros.

 

En tercer lugar, llevamos adelante una política exterior centrada en el ser humano. Ustedes conocen bien la historia de los siglos recientes, el surgimiento del Estado-Nación y las luchas de poder que marcaron buena parte del acontecer de las últimas centurias. Y desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hemos asistido a la progresiva afirmación de la democracia y de la doctrina del respeto a los derechos humanos en todo el mundo. En Chile hemos hecho un particular aprendizaje en este sentido, que ha tenido momentos de mucho dolor y sufrimiento; y, por lo mismo, tenemos total claridad al respecto, y no entendemos una política exterior que no ponga, en primer lugar, la dignidad del ser humano y la vigencia de la democracia en todas sus dimensiones.

 

En cuarto lugar, desarrollamos una política exterior que se inscribe de lleno en los planes de desarrollo nacional. Desde que Chile bajó unilateralmente sus aranceles y abrió su economía a mediados de la década de los ochenta, la política exterior se ha convertido en una poderosa herramienta al servicio del crecimiento de la economía. Como veremos más adelante, nuestro país ha desarrollado una vasta red de acuerdos de libre comercio que han dado fuerte impulso a nuestro sector exportador. Hoy, el comercio exterior representa alrededor del 70% del PIB de Chile, un país con relativamente pocos habitantes y, por lo tanto, con un mercado doméstico reducido -tal como le ocurre también a Finlandia- que, sin embargo, exporta bienes y servicios a todos los continentes y que aspira, entre otras cosas, a convertirse en una potencia agroalimentaria, al servicio de los mercados de países con menos ventajas comparativas que el nuestro para el desarrollo de la agroindustria.

 

En quinto y último lugar, queremos desarrollar una política exterior adecuada al siglo XXI, que se distinga por su capacidad de adelantarse a los tiempos, por la flexibilidad y por la capacidad de llevar a cabo una gestión profesional y moderna. Es fácil decirlo y difícil hacerlo, porque implica modernizar instituciones, entrenar personal, romper con procedimientos burocráticos y por supuesto requiere de recursos siempre escasos.

 

 

4. La construcción de un mundo para todos

 

El vertiginoso proceso de globalización ha tenido resultados que pocos pudieron prever en las primeras décadas del siglo pasado, cuando aún las principales potencias -y todos sus satélites- se enfrentaban por el dominio de la escena internacional. Quizá se trataba de la afirmación de los Estados-Nación, relativamente nuevos en la política; quizá de los resabios del Antiguo Régimen y la tendencia a constituir imperios más que alianzas.

 

Hoy, por fortuna, despejada la niebla de la guerra fría, se ha impuesto la lógica de la cooperación, la dinámica de la colaboración. Cada vez tomamos mayor conciencia de que el planeta nos pertenece a todos, que nuestros actos individuales afectan a todos y que entre todos tenemos que buscar mejores formas de convivencia y de cuidado del medio ambiente.

 

Al mismo tiempo, la democracia como sistema político y el respeto a los derechos humanos han avanzado para establecerse como criterios universales. Aún hay autocracias y regímenes no democráticos, aún hay países y territorios en donde la violación a los derechos humanos es la norma y no la excepción, pero no hay duda de que hemos avanzado muchísimo en expandir la democracia y el respeto a la dignidad del hombre.

 

Señalo todo esto para indicar el horizonte en que se desarrolla la actividad diplomática. Nuestro primer deber es promover el entendimiento, la paz y el respeto entre todas las naciones y, a partir de ahí, buscar el desarrollo de un sistema de relaciones internacionales que promueva el desarrollo político, el crecimiento económico y el cuidado del medio ambiente en todas partes.

 

En ese gran marco buscamos definir nuestras estrategias nacionales, la promoción y defensa de los intereses del país, siempre con la mirada puesta en que hay un horizonte de sentido mucho más amplio.

 

 

5. Principales focos de acción exterior en relaciones comerciales

 

Una de esas estrategias se refiere a la relación comercial con otros países, componente fundamental de la globalización y parte muy importante también del modelo de desarrollo chileno.

 

El 80 por ciento de nuestra capacidad exportadora se desarrolla en tres áreas bien delimitadas. Asia se lleva el 40% de las exportaciones chilenas; Europa, el 25%; y Estados Unidos, el 15%. Estos tres grandes mercados compran 80% del total de lo que Chile vende al exterior; el restante 20% se reparte mucho más aleatoriamente, aunque cierto tipo de bienes, como las manufacturas, tienen su mercado preferente en América del Sur.

 

De ahí que nuestra política exterior, al menos en lo que se refiere a los vínculos comerciales, pone un especial énfasis en estas tres áreas, con las que, en general, tenemos también excelentes relaciones políticas y culturales.

 

Disponemos de dos herramientas principales para profundizar las relaciones comerciales con los mercados externos.

 

La primera son las giras presidenciales, que permiten una diplomacia directa y mayor visibilidad durante su duración. Normalmente acompañan al Presidente autoridades políticas, parlamentarios y hombres de negocios, lo que permite desarrollar agendas que cubran todos los aspectos. Las visitas del Ministro y del Subsecretario de Relaciones Exteriores también son parte de una estrategia presencial que tiene un alto valor en el mundo de hoy.

 

En menos de dos años de gobierno, el Presidente Piñera ha visitado la mayoría de los países de América del Sur; ha viajado a: España, Italia, Alemania, Francia e Inglaterra; a Estados Unidos; a Japón y China, nuestros principales socios comerciales en Asia. Y también -en función de los amplios objetivos de nuestra política exterior- a Israel, Palestina, Jordania y México.

 

Por otra parte, los viajes que realizamos las autoridades de este ministerio, el ministro Moreno y quien les habla, es demasiado nutrida como para que tenga sentido detallarla ante ustedes.

 

Quiero insistir, aunque parezca innecesario, que la diplomacia directa es una gran ayuda y una excelente herramienta para el desarrollo de los intereses del Estado, en el entendido de que nuestras relaciones bilaterales cubren una multiplicidad de aspectos en el ámbito de la política, la cultura, la cooperación, entre otros, todos los cuales que procuramos no descuidar jamás.

 

Quiero agregar también que, por supuesto, las visitas de altas autoridades a Chile son la otra cara de la misma medalla. En ese sentido, valoramos especialmente que el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, haya escogido Chile como uno de los puntos de su gira latinoamericana. Creo que fue una importante señal de valoración de la estabilidad política, la calidad de la democracia y la pujanza económica de Chile.

 

La segunda herramienta es la profundización de los acuerdos comerciales y de cooperación. Tenemos negociaciones en curso, que se dirigen, por ejemplo, a ampliar acuerdos; es el caso del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (Trans Pacific Partnership TPP), que tiene su origen en el P4, suscrito inicialmente entre Nueva Zelandia, Brunei, Singapur y Chile. Además de los P4 participan en la negociación que busca crear una Zona de libre comercio en el Pacífico, Estados Unidos, Australia, Vietnam, Perú y Malasia. Chile además es miembro de APECC.

 

El ingreso de Chile a la OCDE, por otra parte, ha significado un enorme reto, tanto en el proceso de postulación, que nos exigió una buena cuota de modernización y puesta al día en procedimientos del Estado, como en nuestra presencia allí, puesto que estamos deficitarios, o en posiciones poco favorables, en muchos índices comparativos. Ahí está nuestra gran tarea, alcanzar el pleno desarrollo con el cumplimiento de altos estándares en equidad y acceso a las oportunidades. Ustedes habrán visto o sabido que hay un fuerte movimiento estudiantil en Chile, precisamente en demanda de una educación pública de mejor calidad. Estamos trabajando en ello y creemos que estas crisis proporcionan la gran oportunidad de hacer cambios de fondo que en otras condiciones sería muy difícil lograr.

 

 

6. Relaciones vecinales y con América Latina

 

Así como, por convención, decimos que miramos el mundo desde abajo, nosotros sostenemos que también lo hacemos desde la región latinoamericana.

 

Acá están nuestras principales referencias. Nos sentimos parte de una comunidad lingüística, histórica y cultural, que avanza hacia una mayor integración. Planteamos esto último de manera realista: con cualquiera de nuestros vecinos, la integración que vale parte de lo que beneficie a ambos pueblos, y debe avanzar con la gradualidad que sea necesaria. Con todos ellos tenemos una relación franca y respetuosa, que no elude los problemas, pero que tampoco se limita a ellos; siempre será posible avanzar en otros aspectos.

 

En esta primera etapa, el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera ha seguido una política exterior pragmática. Se ha puesto especial énfasis en la solución práctica de temas vecinales y regionales. El mandatario, que en alguna medida era visto con recelo por algunos sectores latinoamericanos, y que fue descrito como un frío empresario que abandonaría los aspectos sociales de la política, ha sido reevaluado. Mantiene una fluida, cercana y constante relación con los mandatarios de la región.

 

Perú, nuestro vecino del norte, es un país con el que hemos tenido una relación tan larga como accidentada. También fuimos partícipes, en el siglo XIX, del estilo antiguo de resolver conflictos, el enfrentamiento bélico; y, tal como ustedes lo saben muy bien, cuando ello ocurre quedan huellas dolorosas que cuesta superar. Y actualmente el Perú presentó ante la Corte Internacional de La Haya un procedimiento contra Chile, que busca ajustar la frontera marítima, algo que nosotros estimamos ya fue definido en tratados internacionales de la década de los cincuenta.

 

Estamos seguros de que este diferendo se resolverá conforme a las leyes y a los dictámenes de la corte, en paz y con respeto mutuo, aunque, de momento, haya puesto algún grado de innecesaria tirantez en la relación que, por otra parte, marcha muy bien. Avanzamos en la integración y Chile es receptor de una generosa ola de inmigrantes peruanos que han enriquecido la diversidad cultural de nuestro país.

 

Adicionalmente, durante el primer semestre del presente año, Perú pasó a ser el principal país receptor de inversión chilena directa. Asimismo, las inversiones peruanas en Chile han mostrado un sostenido crecimiento, llegando a ser el 2010 del orden de los US$ 2.500 millones.

 

Con Argentina, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 es clave, ya que da el marco a la relación, y más aún con la nueva formulación del Acuerdo que se suscribió en octubre de 2009 y entró en vigencia en enero de 2010.

 

Con ese país Chile tiene la integración más activa. Dos veces al año se efectúan reuniones conjuntas de gabinetes ministeriales; se realizan también periódicamente reuniones 2+2, es decir, ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores; y hemos creado una brigada conjunta para la participación en Operaciones de Mantenimiento de la Paz de ONU.

 

Aún falta mucho camino por recorrer. Se mantienen problemas de conectividad y de trámites fronterizos, como las filas en las aduanas terrestres, así como promover la integración de las regiones fronterizas. También hay una agenda referida a los problemas fitosanitarios. En todo caso, la decisión política de ambos países por seguir manteniendo la integración se refuerza permanentemente.

 

Respecto a Bolivia, Chile ha sostenido siempre la disposición de mantener y profundizar el diálogo en el marco del respeto a los tratados vigentes, en especial el Tratado de Paz y Amistad de 1904.

 

Cabe hacer presente que Bolivia es uno de los principales receptores de la cooperación chilena. Nuestro país mantiene programas de cooperación en los más diversos ámbitos como superación de la pobreza, salud, educación superior, seguridad, ente otros. También se ha ofrecido la implementación de un novedoso sistema para apoyar el aumento de las exportaciones bolivianas a través de oficinas comerciales de Chile en el exterior.

 

En materia de infraestructura se ha trabajado de manera conjunta con Bolivia y Brasil para la concreción del corredor interoceánico que unirá los puerto de Santos en Brasil con los puertos de Arica e Iquique en Chile, pasando por territorio boliviano, restando finalizar aproximadamente 36 km del corredor en este país para culminar la obra.

 

Con Brasil existe una tradicional y madura relación que se ve fortalecida por la cooperación existente en distintos ámbitos, especialmente el multilateral, lo que facilita la adopción de consensos en los diversos temas que componen la agenda regional y global.

 

En términos económico-comerciales, Brasil es un importante socio para nuestro país. Destaca particularmente la importancia del mercado chileno para las exportaciones de Brasil; a su vez, Chile posiciona a Brasil como el principal destino de sus exportaciones hacia América Latina y el cuarto a nivel mundial.

 

Con el resto de los países de América Latina, tenemos relaciones cordiales y en algunos casos muy significativas desde el punto de vista comercial -inversiones mutuas e intercambio comercial-, como con Colombia, Ecuador, Uruguay y Paraguay. Participamos de todas las iniciativas de concertación y diálogo político en la región, como el Grupo de Río y la Unasur, entre otros, así como en diversas instancias de integración entre grupos de países. Para nosotros, como lo señalé antes, América Latina es un área esencial, donde tenemos que cuidar especialmente el respeto mutuo, el mantenimiento de la paz, el crecimiento de la integración y la búsqueda de un destino común para pueblos hermanos.

 

En la región Chile cumple cabalmente su compromiso con la paz y el desarrollo, ofreciendo diversos programas de cooperación en Centroamérica y El caribe a través de la Agencia de Cooperación Internacional. En Haití mantenemos además un contingente de 500 efectivos como parte de la Fuerza de Paz de ONU y el Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para ese país es el diplomático chileno y ex Canciller Mariano Fernández. La policía chilena entrena anualmente alrededor de 70 policías haitianos que están dando forma a la nueva policía de ese país, que une a sus problemas la fuerte acción del narcotráfico.

 

 

7. Presencia internacional

 

Pero no solo en la región latinoamericana y del Caribe Chile manifiesta su compromiso con la paz. En el ámbito internacional nuestro país ha participado en el pasado en diversas operaciones de mantenimiento de la paz (Irak, Cambodia, Timor del Este, El Salvador) y hoy mantiene un pequeño contingente en Chipre; observadores militares en el Medio Oriente y en la Frontera entre India y Pakistán; y coopera con la Unión Europea con un contingente policial en la Operación EUFOR Althea en Bosnia Herzegovina.

 

Desde 1990 Chile ha sido dos veces miembro no permanente del Consejo de Seguridad de ONU, ha ocupado la Presidencia del ECOSOC, ha sido miembro de numerosas Comisiones de ONU entre las que destaca la antigua Comisión de Derechos Humanos y hoy el Consejo de Derechos Humanos.

 

Debo resaltar aquí que en la actualidad dos destacados chilenos ocupan altos cargos en el sistema de Naciones Unidas. La ex Presidenta Michele Bachelet, quien está al frente de UN Women, y el Embajador Juan Somavía, Director General de la OIT.

 

 

8. El contexto europeo

 

Casi está demás decir que la relación entre nuestros países se da en el marco de la Unión Europea. Para nuestro país fue tanto un motivo de orgullo como un gran desafío suscribir una alianza estratégica, un acuerdo comercial y político, con la Unión Europea en 2002, luego de años de trabajo conjunto.

 

Valoramos enormemente las posibilidades de concertación política en torno a la democracia, a la necesidad de la integración social y el respeto por la diversidad. Apreciamos en lo que vale los múltiples mecanismos de cooperación que hemos establecido, tanto para Chile como para terceras partes en acuerdos tripartitos. Ya señalé además que la UE es uno de los grandes mercados de destino de nuestras exportaciones y, aun en momentos de crisis y dificultades, sabemos que esta alianza se mantiene y se prolonga en el tiempo sobre la base de afinidades culturales, históricas y políticas.

 

En ese gran marco inscribimos la relación con Finlandia, un país ejemplar, por ejemplo, en la incorporación de las mujeres a los espacios públicos y que ha logrado, aun desde esa cierta periferia que describía al inicio, un elevado grado de desarrollo y bienestar para todos sus habitantes.

 

 

9. Chile y Finlandia

 

Como indiqué al inicio de mi intervención, Chile y Finlandia son países amigos que comparten valores y principios, lo que facilita el trabajo conjunto tanto en lo bilateral como en lo multilateral.

 

Esta excelente relación política, como pude comprobar durante mi reciente visita a Helsinki, ha permitido que hoy estemos desarrollando trabajo conjunto en áreas como educación, energías renovables, innovación y medicina molecular. Tenemos también una incipiente colaboración en materias antárticas y existe un creciente intercambio de estudiantes de pregrado entre las universidades chilenas y las de Finlandia.

 

El intercambio comercial bilateral sobrepasa los 400 millones. Nuestros productos más conocidos en Finlandia son el vino, cobre y las frutas frescas; Chile, por su parte, se beneficia de los insumos finlandeses para la minería y diversos otros productos, especialmente electrónicos. También hay importantes empresa finlandesas operando en Chile como OUTOTEC y VTT o en sociedad con empresas chilenas como Estora Enso.

 

Creemos que esta relación aún tiene grandes espacios para crecer y en ese sentido vemos en la próxima visita a Chile del Subsecretario de Relaciones Exteriores para Asuntos Económicos Internacionales, Embajador Esko Hamilo, acompañado de una delegación empresarial, un paso significativo en el estrechamiento de la cooperación económica y comercial.

 

También debo mencionar el área cultural, ya que, gracias al esfuerzo conjunto de Chile y la Municipalidad de Espoo, entre el 17 y el 21 de octubre se realizará una semana cultural chilena que tendrá una valiosa muestra sobre nuestro pueblo originario, el pueblo Mapuche, además de música clásica, andina y flolklore, cine y gastronomía. Esta iniciativa está orientada a acercar a nuestro país a los ciudadanos de Finlandia que por la distancia no tienen oportunidad de saber más de nuestro país.

 

 

10. Final

 

Espero haber respondido a sus expectativas en cuanto al papel y los desafíos de la diplomacia contemporánea desde la perspectiva de Chile, desde el sur, desde la parte de abajo de los mapas. Creo que estos intercambios son muy interesantes, porque permiten cotejar experiencias y situarnos en la perspectiva del otro. Por otra parte, el mundo contemporáneo cambia con tanta rapidez que es indispensable pensar continuamente en cómo afrontar mejor los desafíos que nos plantean los tiempos.

Agradezco nuevamente la invitación y estoy seguro de que, como dije al inicio de estas palabras, este intercambio servirá también para profundizar la amistad, la cooperación y el intercambio comercial entre Finlandia y Chile.

 

Esperamos también que en los próximos meses los alumnos de nuestra Academia Diplomática, a través de este mecanismo, se vean beneficiados con una actividad similar que les dé a conocer la perspectiva finlandesa de la diplomacia.

 

Muchas gracias.