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Miércoles, 10 de diciembre de 2014  
El Mercurio
Columna de opinión: La COP20 de Lima: Un espacio para el consenso
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HERALDO MUÑOZ Ministro de Relaciones Exteriores

"...Chile, como otras naciones en desarrollo, registra niveles marginales de concentración de emisiones. Pese a ello, queremos participar en la solución del problema a través de la acción climática...".

En pocas horas más se iniciará el Segmento de Alto Nivel de la XX Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de Lima, COP20. Se trata de la principal instancia de diálogo y de trabajo en torno al cambio climático y el calentamiento global. Chile está a favor de asumir compromisos internacionales concretos y de impulsar múltiples acciones nacionales para lidiar con el problema.

En esta oportunidad, y por primera vez en las veinte conferencias efectuadas desde 1995 la delegación chilena estará liderada por la Presidenta de la República. Se trata de un significativo gesto político que pone de relieve nuestro compromiso con el éxito de estas negociaciones y el proceso en su conjunto.

Chile es un país altamente vulnerable al cambio climático, lo cual es un factor ineludible a la hora de formular y perfeccionar nuestra estrategia nacional de desarrollo.

Por lo mismo, la COP20 nos permitirá señalar ante la comunidad internacional nuestras preocupaciones, nuestros puntos de vista, así como nuestros aportes concretos a las eventuales soluciones.

El encuentro de Lima tiene un carácter estratégico, pues es el paso previo a la adopción de un nuevo acuerdo global en la COP21 de París, el año próximo. El éxito de aquella reunión dependerá del éxito de lo que hagamos en Lima. Aspiramos a que se logre un acuerdo vinculante, duradero, ambicioso, justo, y sobre la base de reglas claras y transparentes.

Chile, como otras naciones en desarrollo registra niveles marginales de concentración de emisiones. Pese a ello, queremos participar en la solución del problema a través de la acción climática. Nos hemos comprometido de manera voluntaria a reducir en un 20% nuestra trayectoria de emisiones hacia el 2020. Otros países latinoamericanos han asumido compromisos similares por lo que nos parece importante que dichos compromisos sean sometidos a mecanismos de monitoreo y verificación. Así nuestros países pueden servir de modelo para los países rezagados, y facilitar y fortalecer los niveles de cumplimiento.

Nuestros esfuerzos se han centrado en dos ámbitos. En la región, impulsamos la búsqueda de convergencias y consensos para que podamos hablar con una sola voz.

Junto a Brasil hemos liderado una iniciativa de diálogo regional que dará origen a una declaración que será presentada en Lima a través de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). En el ámbito global, planteamos que el desarrollo y la protección climática son objetivos complementarios. Apostamos a un relato constructivo que promueva un enfoque cooperativo desafiando las lógicas de los países del norte versus los del sur, o de los grandes contra los pequeños, que impiden los amplios consensos que necesitamos.

Por otro lado, el reciente anuncio de medidas de mitigación por parte de Estados Unidos y China indica que hay una dinámica política positiva. El compromiso de los dos principales emisores mundiales, sumado a los compromisos asumidos por la Unión Europea, constituyen un impulso político esencial para el avance de estas negociaciones.

La COP de Lima se erige como una gran oportunidad para entregar una mirada nacional y regional, resaltando nuestras prioridades, fortalezas y vulnerabilidades. Estamos frente a una muestra de lo que puede hacer América Latina para contribuir a resolver un problema de carácter global.

Durante 2015 se desarrollarán negociaciones multilaterales que debieran conducirnos a la adopción del nuevo régimen climático en París, y Chile seguirá participando activa y constructivamente, impulsando un enfoque cooperativo, defendiendo nuestros puntos de vista y proyectando las propuestas que para nuestro país son prioritarias. En suma, si bien Lima no es el fin del proceso, será un momento clave para avanzar en dirección del desarrollo sustentable.