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Viernes, 17 de junio de 2016 
Diario Clarín, Argentina
Columna de opinión del Canciller Heraldo Muñoz
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Por: Heraldo Muñoz, canciller de Chile

Por primera vez en su historia, Chile ha recurrido a la Corte Internacional de Justicia de La Haya para resolver judicialmente una controversia con otro país. Chile busca una declaración técnica y objetiva sobre una disputa genuina: le pide a la Corte que confirme que el Silala es un río internacional, cuyas aguas son compartidas por dos Estados, Bolivia y Chile, que tienen derecho a un uso equitativo y razonable.

El gobierno de Chile no habría tomado esta decisión de no mediar el lenguaje ofensivo y las amenazas constantes del gobierno de Bolivia, que viene subiendo el tono desde el año 2014, luego de la presentación de su demanda orientada a exigir a Chile una salida soberana al Pacífico.

Muchos ignoran que Bolivia sale, en efecto, a ese océano a través de los puertos chilenos, con un acceso privilegiado y garantías de libre tránsito. También sale al Atlántico, a través de puertos fluviales y oceánicos y con facilidades únicas otorgadas por los gobiernos de Brasil, Uruguay y Argentina. A pesar de ello, se ha empeñado en construir una leyenda de enclaustramiento, del cual culpa –por ahora– a Chile.

La campaña del gobierno boliviano ha deteriorado las relaciones entre Chile y Bolivia de un modo que no se había visto en un siglo. Peor aún, ha procurado trasladar sus obsesiones hacia el entorno regional y, utilizando su posición en el centro de América del Sur, ha boicoteado todas las iniciativas de integración –infraestructura, energía, minería– en las que pudiese participar Chile. Ha querido utilizar sus recursos naturales –como el gas o el agua en las zonas desérticas– a modo de instrumento para presionar a Chile. Y, a pesar de tener fronteras con cinco países, acaba de crear una llamada Dirección Estratégica de Defensa de los Manantiales del Silala y Todos los Recursos Hídricos en Frontera con la República de Chile. Elocuente título.

En el intertanto, el gobierno boliviano ha insultado reiteradamente a las autoridades y al pueblo de Chile, incluyendo a los profesionales de la prensa. Es demasiado. Todo tiene un límite.

Por ello, Chile ha interpuesto una acción judicial que no busca presionar a Bolivia ni apropiarse de nada que no le pertenezca. Simplemente le pide a la Corte que establezca que un río es un río y que sus aguas caen de un país a otro por la fuerza de la ley de gravedad. Eso es todo.

Entre tanto, seguimos esperando que las autoridades del gobierno boliviano recapaciten acerca del único camino para sostener relaciones vecinales con perspectiva de futuro: diálogo libre, como el que Chile mantiene con todos los demás países del mundo.

Fuente: Clarín