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Martes, 3 de noviembre de 2015 
Diario El Tiempo, Colombia
Canciller Heraldo Muñoz: "Queremos que Colombia sepa que no está sola"
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Canciller de Chile dice que el proceso de paz se encuentra en un punto definitivo.

Por: Víctor Manuel Vargas Silva

La semana pasada, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, vino a Bogotá. Se reunió con el presidente de la República, Juan Manuel Santos; con la canciller María Ángela Holguín; con el jefe del equipo negociador en La Habana, Humberto de la Calle, y con el coordinador del sistema de Naciones Unidas en Colombia, Fabrizio Hochschild.

El propósito de su viaje fue presentar una iniciativa de carácter regional con la que Chile busca "rodear" el proceso de paz de Colombia, que, según Muñoz, está en un "momento definitivo".

La idea es reproducir en todos los países que sea posible un 'Grupo de amigos de la paz en Colombia' recientemente creado en Chile, y del que hacen parte personalidades de todo el espectro político del país austral. Desde la senadora Isabel Allende, hija del presidente derrocado en el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, hasta el senador Andrés Allamand, cuyo partido, Renovación Nacional, apoyó a la dictadura del general Pinochet.

El canciller Muñoz, que anunció que Chile continuará apoyando a Colombia en el posconflicto y ofreció ayuda en la verificación de los acuerdos, conversó con EL TIEMPO.

¿Cómo se ve el proceso de paz con las Farc desde Chile? ¿Sienten, por ejemplo, que ha entrado en un punto de no retorno?

Creemos que el proceso está en un momento definitivo y percibimos un avance muy sustantivo. El acuerdo sobre justicia sellado en La Habana por el presidente Santos y (el máximo líder de) las Farc es una expresión patente de esos avances. Faltan detalles, es cierto, pero creemos que ya estamos presenciando un momento definitorio. Y haremos todo lo que podamos para que así sea.

¿Qué busca y qué puede aportar este grupo de amigos del proceso de paz que vino a presentar?

El objetivo es prestar apoyo político en un momento clave para el proceso. Queremos que Colombia sepa y sienta que no está sola, que puede contar con el apoyo de Chile y de otros países de la región, donde ya se están formando grupos similares. Y todo ello, con el propósito de crear un clima político favorable en pro de lo que todos queremos, por el bien de Colombia y de la región: una finalización exitosa de esta negociación.

¿En qué otros países se han formado grupos similares al chileno?

En El Salvador ya se creó uno y estamos en gestiones para que suceda lo mismo en otros varios países de la región, como Uruguay, Argentina, Brasil, etc. El grupo de El Salvador es muy importante, porque en él hay gente que estuvo en bandos opuestos del conflicto armado que golpeó a esa nación, pero que hoy hacen parte de una sociedad reconciliada. Y creemos que su experiencia será sin duda muy útil para el proceso colombiano.

¿Qué mensaje implícito hay en el hecho de que este grupo de amigos del proceso de paz esté conformado por personalidades de la política chilena que van desde la izquierda hasta la derecha?

Es un mensaje y una proyección, una invitación a mirar al futuro. Los chilenos vivimos un período de nuestra historia en el que, por circunstancias distintas a las de Colombia, estuvimos enfrentados. Y, sin embargo, aquí están hoy hombro a hombro, trabajando juntos por la paz de un país hermano, los que antes fueron adversarios.

¿Qué enseñanzas puede sacar Colombia del proceso de reconciliación por el que pasó Chile?

Entendiendo que cada país es diferente y que cada historia es distinta, diría que tal vez lo más importante es entender la trascendencia de un proyecto nacional donde quepan todos.

¿Cuál diría que fue la clave del proceso de reconciliación en Chile, donde, hay que decirlo, todavía quedan algunas heridas abiertas?

En estos años hemos logrado cerrar muchas heridas y todavía hay cosas pendientes, pero la clave que nos ha permitido avanzar como hemos avanzado es que en un momento dado tuvimos la percepción de que en democracia, en un Estado de derecho, era como mejor podíamos resolver nuestras diferencias.

¿Cómo entender que el proceso de paz tenga tantos amigos a nivel internacional, pero que, al mismo tiempo, genere tanta división y fricciones dentro de Colombia?

Creo que aparte de que ningún proceso de paz es algo fácil, y que todos pasan por momentos de altos y bajos, en este caso específico pesa el hecho de que en el pasado hubo intentos similares que al final se vieron frustrados. Y eso, como es normal, genera desconfianza en algunos sectores de la población. Pero me parece que la voluntad de las partes hoy es mucho más sustantiva que en otros momentos de la historia y por eso queremos contribuir con todo lo que esté a nuestro alcance para que estas excelentes perspectivas se transformen en un pleno éxito.

¿Qué error no deberíamos cometer en este momento de nuestra historia en que la paz parece estar más cerca que nunca?

No hablaría de error, haría una recomendación: no abandonar nunca la esperanza de que con voluntad política se puede conquistar la paz. En el caso de Chile, hubo diversos momentos en el que parecía que todo estaba perdido. En el plebiscito que marcó el principio del fin de la dictadura, por ejemplo, todo jugó en nuestra contra. Pero la gente mantuvo la fe, la esperanza, a pesar de que se suponía que todo estaba servido para que la dictadura ganara esa consulta. No fue así, la gente se movilizó y gracias a eso hoy estamos en democracia.

Chile es un país acompañante del proceso de paz, y Colombia ha agradecido su buen papel. Pero si se logra la paz, ¿cabe esperar otro tipo de apoyos de parte de Chile en el posconflicto?

Sí. Chile tiene la disposición de apoyar a Colombia en el posconflicto en todo lo que esté a nuestro alcance. En cooperación técnica, en justicia transicional –donde tenemos una buena experiencia–, pero también en un eventual mecanismo de verificación y monitoreo de los acuerdos de paz.

Fuente: El Tiempo