Sala de Prensa
Lunes, 18 de marzo de 2013 
Entrevista Revista Ercilla
Canciller Alfredo Moreno: Caballero de fina estampa
"No existe precedente en la historia mundial de que un país haya regalado parte de su territorio, como es lo que reclama Bolivia". "Con Bolivia hemos perdido dos años a la espera de una clarificación", dice el ministro mejor evaluado quien ha bajado 18 kilos durante sus tres años en el cargo.
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Chabuca Grande le hubiera cantado su inmortal vals "Caballero de fina estampa...". Alto, distinguido, elegante, pero a la vez sencillo y empático. Nos sorprende su cercanía y trato, cálido y de una bonhomía superior a la que se puede observar desde lejos, cuando aparece en las noticias de televisivas. Se pone en manos de nuestra fotógrafa con la disposición entusiasta de cualquier hijo de vecino. El mismo nos guía hasta la terraza de la piscina y luego al helipuerto, en busca de la mejor panorámica. Sube y baja escaleras con gran agilidad. Qué menos después de haber perdido 18 kilos, según propia confesión, desde que se hizo cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores hace tres años. Al cabo, no es difícil confeccionar con breves trazos un boceto del Canciller Alfredo Moreno, trasplantado de la empresa privada a un Gobierno que quiso primero hacer predominar a los técnicos sobre los políticos, pero que terminó dándole un más sabio equilibrio al gabinete.


Si no sucede nada extraordinario, Moreno va a terminar sus funciones en la Cancillería el último día del mandato del presidente Piñera. Y a lo mejor se irá con el mismo bajo perfil que tuvo antes de venir al servicio público, por mucho que las encuestas lo tengan bien arriba por su desempeño ministerial.


Porque es innegable que el hombre tenía las dotes para el puesto que ocupa. Los dioses lo dotaron de una paciencia divina, a prueba de mandatarios intratables y situaciones tan de sainete como irritantes y virulentas. Pero Moreno busca los argumentos menos confrontacionales, se alza como adalid del diálogo y no pierde la fe en que esta disputa de sordos con los bolivianos llegará a buen puerto, como son los del norte chileno y de los cuales la nación vecina se favorece sin tasa ni medida, generosidad chilena mediante.

¿Cuál era su conocimiento histórico de las relaciones de Chile con Perú, Bolivia y Argentina al asumir como canciller?
-Bueno, el que tiene un chileno informado...
Nunca he sido un experto, de conocimientos profundos al respecto, pero sí sabía mucho de la actividad actual en relación con esos países porque viajaba mucho ya que tenía variadas actividades. Además, afortunadamente, aquí en el ministerio hay gente muy preparada y muy conocedora de los problemas internacionales, respaldada también por muy buenos archivos que existen aquí.


¿Cómo se siente al ser el ministro mejor evaluado en los últimos sondeos de opinión?
-Muy contento y pienso que éste no es el trabajo de una sola persona, sino el trabajo de un equipo. Aquí hay diplomáticos que tienen una larga y fructífera trayectoria. Tenemos profesionales y administrativos de gran experiencia que saben hacer muy bien su tarea. Gente repartida en más de 70 embajadas en todo el mundo, con más de 60 oficinas comerciales, y esas miles de personas que trabajan aquí y allá son las que redondean este resultado.

 

¿Y en lo personal, cuál ha sido su aporte a este logro?
-Bueno, uno tienen que organizar de manera tal que ellos puedan realizar su trabajo. Al final, más que lo que uno hace en particular es el trabajo de ese grupo, en forma unida y con un objetivo claro. Hemos trabajado bastante en lo que es la medición de manera que haya claridad para saber qué se está haciendo bien y qué se está haciendo mal.

 

EL ALTIPLANO, UNA ROCA EN EL ZAPATO DIPLOMÁTICO

 

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¿Cree que han influido en su valoración positiva los problemas generados por Perú y Bolivia en los últimos meses, con el diferendo en La Haya y los ataques de Evo Morales a Chile a raíz de la detención de los tres soldados bolivianos?
-Creo que son casos bien distintos... La gente siempre mira con interés lo que pasa con nuestros vecinos porque es un tema importante. Con los argentinos estamos pasando por un momento de relaciones muy estrechas y positivas y que se han ido ahondando y fortaleciendo desde que se hizo el Tratado de Paz y Amistad de 1984, junto al posterior Tratado de Maipú y todo lo que hemos hecho durante este Gobierno... En el caso de Perú, pienso que ambos gobiernos hemos hecho un trabajo muy consciente para enfrentar un momento que obviamente, es difícil. No hay duda que tener un diferendo como el que tenemos en La Haya ha sido una dificultad, pero hemos mirado las cosas con franqueza y claridad y hemos hecho todo el esfuerzo para pasar primero los orales y, luego, tener la mejor preparación posible para un fallo que, naturalmente, siempre puede ser difícil para un país, para el otro o para ambos. En eso hemos trabajado con una muy buena cooperación del Gobierno y la Cancillería peruanos...
"En el caso de Bolivia hemos tenido la misma disposición que con los otros países. Hemos tratado de hablar con mucho respeto, pero a la vez con mucha claridad. Con Bolivia existían conversaciones y nos gustarían que continuaran sobre una agenda completamente abierta, la denominada agenda de 13 puntos, que incluía 12 puntos con título y un decimotercero que decía "cualquier otro tema que los países quisieran incorporar, y eso nosotros lo continuamos".


Como la salida soberana al mar que pide Bolivia y que Chile no acepta
-Quisimos que ese punto estuviera muy claro, y que es que la soberanía de Chile no está en cuestión, por razones muy simples: Bolivia ha señalado que quiere un corredor, y si se consintiera ese corredor en territorios que anteriormente fueron de Bolivia, cortaría a Chile en dos. Si fuera por el norte de Arica, no sólo afectaría la soberanía chilena, sino que nos dejaría sin frontera con el Perú, lo que nuestro país no estaría dispuesto a aceptar. Ni a perder su soberanía ni a perder su frontera con Perú.


Pero, entonces, ¿cuál es la solución?
-Mire, el presidente Piñera juntó a todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria, discutimos esto ampliamente y hay una opinión que es compartida por todos que la solución con Bolivia no puede afectar la soberanía chilena. Es así de simple. Por eso, no hay mejor manera de llevar adelante una conversación con una persona, y más aun con un Estado, que con claridad. Al mismo tiempo le hemos señalado a Bolivia que si quiere avanzar con Chile también debe usar esa misma claridad. Por lo tanto, tiene que explicar qué significa su nueva Constitución del año 2009 respecto de la soberanía chilena y del Tratado de 1904. Existe una disposición en esta Constitución que señala que ellos tendrían un derecho irrenunciable a un corredor que uniera a Bolivia con la costa, con territorio y mar soberano. Y también tiene una disposición transitoria que dice que todos los tratados que estén en contra de la Constitución deberán ser renegociados o terminados por el Ejecutivo boliviano en el plazo de cuatro años, que entendemos nosotros sería un plazo que se cumpliría a fines de este año. Por ello, quisiéramos que ellos explicitaran claramente si eso afecta o no afecta el Tratado de 1904, que para Chile es un acuerdo muy importante y que está plenamente vigente, ya que fue aprobado por ambos gobiernos, por ambos parlamentos, hace más de 100 años... Por eso, sería inconcebible que se viera afectado por la Constitución generada por uno de los dos países 100 años después. Entonces, bajo estas dos premisas -por una lado, que no se afectara la soberanía chilena y, por el otro, que hubiera claridad respecto de las implicancias que pudieran tener las disposiciones de la nueva Constitución, que mantuvieran el pleno respeto del Tratado de 1904- se planteó el trabajo con el presidente Morales y su Gobierno, y eso fue lo que ellos aceptaron. Su disposición frente a eso fue absoluta, que había que buscar cosas que pudieran ser útiles para Chile y para Bolivia, respetando estos dos elementos que he señalado, y así trabajamos hasta el día 23 de marzo del año 2011, donde él hizo una larga entrevista con el diario El Mercurio, en la que dijo que estábamos avanzando muy bien, y de hecho así era... El mes anterior había ido yo a La Paz, y era la primera vez en décadas que un canciller chileno lo hacía; poco antes había venido el canciller boliviano, habíamos creado un grupo permanente de trabajo para acelerar los resultados, habíamos avanzado en diferentes áreas, como lo señaló el presidente Morales en la citada entrevista, donde también dijo que no creía en el camino legal y judicial... Pero luego, esa misma tarde, en el denominado Día del Mar, decidió hacer otra cosa... Dijo que iba a demandar a Chile, anunció la creación de la Dirección de Reivindicación Marítima... En fin, él tomó un camino distinto y nosotros, desgraciadamente, hemos perdido dos años, a la espera de que Bolivia clarifique y determine qué va a hacer en cada uno de los puntos. Les recuerdo que en el largo período de la agenda de 13 puntos, con el Gobierno anterior de Michelle Bachelet, se llegó a un solo acuerdo, que fue respecto de las aguas del Silala, y fue sólo parcial y temporal, ya que consistió en dividirse las aguas durante cuatro años, con el cincuenta por ciento para cada uno, mientras se determinaba quién tenía razón. Y ese acuerdo que fue aprobado por Chile y por Bolivia, luego fue rechazado por el propio Gobierno boliviano... Por eso, siempre para avanzar en un diálogo se necesitan dos, y en eso Chile siempre ha estado, en el anterior gobierno y en éste, disponible para hacerlo y hablando con mucha claridad y franqueza.

 

PELIGROSA NUEVA CARTA MAGNA DE LOS BOLIVIANOS


Las enmiendas a la Constitución boliviana parecieran echar por tierra cualquier conversación, ya que ahí se plantea la salida soberana al mar sí o sí... Se podría entender que a Bolivia, ante la negativa de Chile de acceder a ello, sólo le quedaría hacerle una guerra a nuestro país.
-Lo que establece la Constitución de Bolivia no tiene por qué tener necesariamente esa interpretación. Lo que habla del derecho irrenunciable a la salida al mar no tiene plazo. Puede ser una aspiración, cualquiera puede tenerla. Por eso, lo que nosotros hemos pedido es una clarificación de ese artículo transitorio, de si afecta o no el Tratado de 1904, porque dicho artículo no dice a qué tratado se refiere. Hay quienes señalan que afecta sólo a tratados de inversiones o de otra índole, pero no a tratados limítrofes o de paz y amistad.


¿Y si lo afectara?
-No cambiaría en nada, porque el derecho internacional no permite tales revisiones. Pero sí afecta el trabajo de diálogo con Bolivia, porque usted no puede conversar con una persona o con un país que está desconociendo lo que usted mismo acordó con él. Un tratado, para que la gente entienda es simplemente un acuerdo entre los dos países. Y además se cumplió con todos los procedimientos tras un proceso muy largo. Pensemos que esto se hizo casi 25 años después de que Bolivia se retiró de la Guerra del Pacífico, tras la derrota aliada en la Batalla de Tacna. La participación de Bolivia en la guerra fue breve. Y 25 años después el presidente boliviano que llevó adelante el Tratado de 1904 hizo su campaña basado en llegar a un acuerdo de paz definitiva ron Chile, y una vez electo democráticamente, materializó sus intenciones. Ello fue refrendado por el Parlamento boliviano. Aun así, Bolivia ya hizo un juicio sobre el tema y en la década de 1920 pretendió impugnar dicho tratado y recurrió a la Liga de las Naciones -no había una Corte de La Haya en aquella época-, la que acordó crear un tribunal ad hoc de tres jueces para ver la demanda, los que fallaron 3-0 en favor de Chile. Entonces, esto que reclama Bolivia ya sucedió. Para mayor abundamiento, le diré que no existe precedente en la historia mundial de que un país haya regalado parte de su territorio, como es lo que reclama Bolivia "En suma, me parece que el camino conducente para obtener buenos resultados entre ambos países es la vía que muestra el diálogo, el trabajo en conjunto. Aquí hay muchísimas cosas en que ambos países se pueden beneficiar, partiendo por todo lo que pudiera facilitar el más libre tránsito boliviano en sus accesos a los puertos el norte de Chile como de hecho ha ocurrido desde el Tratado de 1904 a la fecha. Hoy la mayor parte del comercio exterior de Bolivia funciona a través de nuestro puerto de Arica, que no era parte de territorio boliviano alguno. Y también tiene acceso a Antofagasta, Iquique y cualquier puerto que desee en nuestro territorio. Eso es lo primero. Lo segundo, Chile construyó los ferrocarriles de Arica y Antofagasta a La Paz, junto ron importantes aportes monetarios para la construcción de cuatro ferrocarriles interiores que unen las principales ciudades bolivianas; entregó una cantidad muy importante de millones de libras esterlinas de aquella época, pagó deudas contraídas por Bolivia, además de otros compromisos. En fin, todo eso concedido tantos años después de la guerra, hizo que el Tratado de 1904 fuera aprobado por los parlamentos de ambos países por importantes mayorías. Y así ha sido respetado por los dos países por más de 100 años".

 

ImagenEL "LUNAR" DE UNA SALIDA SOBERANA AL PACIFICO

 

Pero el "lunar" sigue siendo la salida soberana al mar que pide Bolivia...
-Insisto, se pueden tener muchas aspiraciones pero algunas cosas se pueden obtener y otras no...
Y el trabajo de los países y de la política internacional es el arte de lo posible. Por eso se deben acomodar los intereses de Chile y de Bolivia y dentro de ese marco, encontrar las mejores soluciones. Para eso, precisamente, es el diálogo bilateral. No es para que un país diga necesito que me den esto y me lo tienen que dar a todo evento. El diálogo es para buscar aquello que sea mutuamente beneficioso y mutuamente posible para las partes".


¿La escalada verbal de tas autoridades altiplánicas adonde cree que va a parar? ¿Para el Gobierno, para la Cancillería hay un tope, un límite o no?
-La verdad es que ése es un tema que corresponde a las autoridades bolivianas. A nosotros lo que nos interesa es el respeto mutuo y buscar los caminos que sean conducentes al avance de las relaciones entre ambos países. Aun así, la respuesta de Chile ha sido clara, firme y directa, pero jamás nosotros vamos a caer en un lenguaje que sea inadecuado. Nosotros aquí en Chile, a diferencia de lo señalado por el presidente Morales, que primero hace una cosa y luego llama a los abogados para que la legalicen, tenemos primero la ley y esa ley se cumple.

¿Usted podría asegurar que Chile, a la fecha ha dado cumplimiento en un ciento por ciento al Tratado de Paz de 1904 con Bolivia?
-Pero totalmente... Chile ha dado cumplimiento absoluto a dicho tratado, en todos los aspectos, como ya se lo expresé en detalle anteriormente. Además, hay una satisfacción manifiesta entre los importadores y exportadores bolivianos de los servicios que les brindan en los puertos chilenos.
Adicionalmente, Chile, a través de los años, agregó una serie de beneficios para Bolivia, que no son parte del Tratado de 1904, y que simplemente los agregó para darle servicios complementarios y suplementarios. Por ejemplo, en la actualidad los productos bolivianos tienen almacenaje gratis financiado por nuestro país, durante un año en los puertos chilenos, beneficio que, naturalmente, no tienen en ningún otra parte.


¿También podría asegurar que se ha cumplido íntegramente con Perú respecto del Tratado de 1929?
-Obviamente... Recuerde que aquí hubo, en la década de los 90, un acuerdo entre los dos países en que ambos reconocieron el pleno cumplimiento de todo lo que estaba pendiente desde 1929, si es que había algo...

 

TRATADOS LIMITROFES Y NO CONVENIOS PESQUEROS


Más allá del optimismo generalizado de las autoridades chilenas respecto del próximo fallo del tribunal de La Haya, ¿cuáles, cree usted, serían las aristas imprevisibles en las conclusiones de los jueces? ¿O el diferendo, a la postre, se reduce solamente a si los convenios de pesca de 1952y 1954 tienen o no carácter de tratados y, por lo tanto, demarcan o no los límites marítimos entre ambos países mediante un paralelo?

-En primer lugar, no son tratados pesqueros sino limítrofes. Son tratados limítrofes desde el día uno. Independientemente de eso, el trabajo de los países, que fue toda la parte escrita, memorias, contramemoria, dúplicas, réplicas, más los orales, ha concluido y, por lo tanto, la tarea de ambos gobiernos ya está hecha. Ahora le corresponde actuar a la Corte, es ella la que tiene al frente todos los documentos, todos los argumentos y todas las pruebas aportadas por los dos países. Ahora es la Corte la que tiene la palabra, no los contendientes.


¿El tema a dilucidar, entonces, por el Tribunal de Justicia de La Haya es si son tratados o son convenios las instancias de 1952y de 1954?
-Exactamente. Lo fundamental de esta controversia es si los tratados de 1952 y de 1954 son tratados de límites, si establecieron el límite entre Chile y Perú -porque recuerde usted que hubo alguna intención de decir que esto, si es que se trataba de un tratado de límites, sólo valía para Perú y Ecuador pero no para Chile y Perú-, y que siendo un tratado de límites, que establece el límite entre Chile y Perú, que ese límite es el paralelo donde llega la frontera terrestre. Estos puntos son los que la Corte deberá dilucidar.


¿Qué le parece lo que dijo Ollanta Humala, en apoyo a la salida al mar que reclama Morales: "La demanda boliviana es legítima y justa"?

-Yo creo que tanto Perú como todos los demás países del continente han sido suficientemente claros en señalar que éste es un tema entre Chile y Bolivia. Y eso es suficiente para nosotros.

 

HUMALA Y SUS BUENAS RELACIONES CON CHILE


¿Usted esperaba la actitud distendida, no confrontacional que ha tenido el presidente del Perú Ollanta Humala, hacia Chile, habida cuenta de que como candidato llegó a decir, incluso, que el Gobierno del presidente Pinera debía "pedir perdón "por la pasada Guerra del Pacífico?
-Mire, nosotros tuvimos una reunión con el presidente Humala cuando él era solamente candidato y tenía del orden del ocho por ciento de adhesión en las encuestas de ese momento. Nos reunimos en la embajada de Chile en Lima, con el presidente Piñera, y en la conversación tocamos todos los temas. Siempre la disposición que hemos tenido respecto de nuestros vecinos y en la conducción de la política exterior de este Gobierno, ha sido hablar las cosas con franqueza y despejar cualquier duda que pudiera malinterpretarse en lo que las personas y los países piensan. Y así lo hicimos con el presidente Humala desde un principio, igual como lo hicimos con el ex presidente García, para que juntos podamos superar las diferencias que tenemos.


¿Los cánticos xenófobos de los grumetes en el paseo costero de Viña del Mar ocasionaron algún problema a la Cancillería, o a usted como canciller?

-No. Yo creo que ahí tenemos una muestra de cómo se hacen las cosas en Chile. Se produjo el incidente, se hizo la investigación y se aplicaron las sanciones, según fueron anunciadas públicamente por el ministro de Defensa.

 

BREVE PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE UN CANCILLER


¿Le fue fácil o difícil hacerse a la idea de ser canciller de la República cuando el presidente Sebastián Pinera le ofreció el cargo?
-Cuando el presidente me ofreció el cargo, yo le dije que encantado le colaboraba donde él estimara que le podía ser de mayor utilidad.


¿Pero le mencionó de entrada ser canciller, o le dio alternativas?

-Bueno, me mencionó varias cosas...


¿Ya usted qué le hubiera gustado fuera de la Cancillería?
-No, no, yo simplemente le mencioné que mi preferencia personal no era lo importante, que lo importante era ir donde él creyera que podía colaborar mejor, y el presidente me señaló que aquí era donde le podía colaborar más. Y éste ha sido mi trabajo hasta hoy, que ha sido arduo, pero gratificante, porque me ha dado muchas satisfacciones.


¿En su caso, ser empresario ha sido un plus en su trabajo ministerial?
-Yo pienso que sí... Empresario proviene de emprender, de buscar nuevas cosas. Naturalmente había que conocer la realidad de la Cancillería y ver qué nuevos derroteros se podían tomar, cómo se podía hacer más eficiente el trabajo que aquí se realiza, aprendiendo de los que saben. Yo creo que la actitud de emprender, de innovar, de conocer la realidad, y luego tratar de obtener los mejores resultados de ese trabajo, creo que ha sido importante.

Además, mezclar mi experiencia con los conocimientos del equipo existente aquí ha sido valiosa para ambos.


¿Cómo es trabajar junto a Sebastián Piñera?... ¿Es, en verdad, una "locomotora humana"?

-El presidente Piñera es una persona extraordinariamente trabajadora, extraordinariamente exigente, pero también es una persona, según mi experiencia, bastante fácil de trabajar con ella, porque tiene un criterio muy amplio, que cuando tiene una buena explicación de los temas, sabe escuchar y analizar, y sobre todo, que apoya mucho la labor que se está realizando. Por eso para mí ha sido una satisfacción trabajar junto a él.


¿Podrían ser sus cuatro años en el Ministerio de Relaciones Exteriores el punto de partida de una carrera política?
-Por el momento mi compromiso es terminar junto al presidente Piñera.


Me refiero a una postulación como senador...
-No, no, después de esto yo vuelvo a mis actividades privadas, a mis aficiones particulares.


¿Cómo ve a los dos precandidatos de la centroderecha, Golborne y Allamand frente a la ex presidenta Michelle Bachelet y su segura candidatura presidencial?

-Creo que los dos son muy buenos exponentes y ellos han estado haciendo presente los logros del Gobierno. Pienso que ése es el camino. Demostrar que volver atrás no favorecerá a la gente, ya que la comparación de lo que había hace tres años y lo que es la nueva realidad resulta evidente.

 

LA EMBAJADA ECUESTRE DE LA FAMILIA MORENO

 

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¿Cómo nace su singular afición por los caballos?
-Yo no tengo experiencia ni, digamos, tradición agrícola ni campesina. Pero siempre quise tener un campo y me gustaban los caballos, pero de lejos, y cuando pude hacerlo, me metí en el campo y me puse a criar caballos. Y bueno, el círculo es muy pequeño, y se transformó en una tradición familiar. Todos mis hijos tienen alguna adición ecuestre. Unos saltan, el otros hacen rodeo, adiestramiento, y que les viene desde chicos, al estar en contacto con la tierra y los caballos. Y con el tiempo vino esto de la escuadra ecuestre, que partió como para mostrarles los caballos a los amigos que nos visitaban en el campo, y a la gente le encantó y fue creciendo porque nos pedían que mostráramos el espectáculo en otra parte, hasta llegar la gira por Europa...


¿Qué significó para usted presentarse ante la Reina Isabel de Inglaterra?
-Un gran orgullo porque esto nació de una forma modesta, sencilla y muy simple, inventándolo todo nosotros. Y fue algo distinto para mostrar lo que es Chile en sus tradiciones, como la danza y su música en sus diferentes geografías. El espectáculo se transformó en un tremendo embajador afuera, y que eso estuviera en un lugar como es el Castillo de Windsor, ante la realeza y visto por gente de tantos países constituye un gran orgullo. Además, eran mis hijos los que estaban ahí conduciendo los caballos. Por eso esta escuadra ecuestre se ha convertido en un tesoro familiar.