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Domingo, 29 de Noviembre de 2015 
El Mercurio, Reportajes
Agente José Miguel Insulza: "No hay ninguna posibilidad de que la Corte dicte un fallo que pretenda obligarnos a cambiar un tratado"
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"No va a haber pérdida de soberanía", es su compromiso. Aquí aborda todos los aspectos de la defensa frente la demanda boliviana y hasta cita la preocupación de Angela Merkel por la estabilidad de las fronteras. "Nosotros creemos lo mismo", sentencia.

Pilar Vergara y Alvaro Valenzuela

La semana irrumpió con la conocida imagen del panzer entrando en La Moneda de impecable azul, esta vez para tomar las riendas de la defensa chilena ante la demanda de Bolivia en La Haya.

El ofrecimiento le había llegado a mediados de mes, y se lo hizo el Canciller por pedido de la Presidenta, luego de recibir la sentida e irrevocable renuncia al cargo de agente del abogado Felipe Bulnes.

Aunque dijo que confirmaría al día siguiente, José Miguel Insulza no dudó ni un instante en responder que sí, junto con mandarle sus agradecimientos a Bachelet, "Pese a que eso echaba abajo al menos de momento, los planes presidenciales con que coqueteaba", le comentamos, ya sentado en la oficina con vista al Santa Lucía donde opera "la agencia", el equipo chileno a cargo del caso. Con ese estilo tan suyo, responde echando mano a un sucedido.

"Yo no creo que uno deba programar su vida en función de expectativas. Tengo varias anécdotas que apoyan esta forma de actuar. La más dramática, cuando me despedí de mi padre por 10 días y no lo volví a ver en 8 años. Y cuando me nombraron subsecretario de RR.EE. unos amigos me dijeron 'luego irás a ser ministro'. Yo les contesté que quizás más adelante, al final de mi carrera y a los seis meses era canciller. Algunos políticos juegan al ajedrez con sus vidas y terminan siendo vidas aburridas... programar cuatro movidas del caballo no funciona. En la vida está todo siempre abierto. Aclaro sí que mi intención es llegar al final de este proceso y no irme a ninguna parte".

A buen entendedor... digamos que José Miguel Insulza no descarta la carrera presidencial. Aunque, según sus cálculos, no antes de 2018 podría salir la sentencia de La Haya.

Y digamos también que está completamente feliz... se le nota en la cara.

"Me gustan los desafíos... Si las cosas no son desafiantes probablemente me aburriría" comenta ante la enumeración de sus incursiones panzer cuando manejó el tema MOP Gate en el gobierno de Lagos, y la traída de Pinochet, en el de Frei. Él agrega las dificultades que enfrentó en la OEA.

"A uno lo conocen y lo valoran por los momentos complejos y cómo los enfrenta. Nunca me han felicitado tanto como cuando gané en la OEA después de cinco votaciones en que empatamos a 17".

—¿Cuál es su característica personal que más va a aportar para la defensa de Chile?

—Con todo lo atarantado que a veces soy, y un poquito mal carácter, no pierdo nunca la paciencia ni el foco de lo que estoy tratando de hacer. Esta tarea, para mí, se cumple cuando el tribunal desecha la petición de Bolivia, más allá de que diga que dialoguemos o no. La petición de Bolivia es que la Corte declare que Chile se comprometió a negociar una salida al mar soberana; el día que el tribunal declare que eso no es efectivo, ese día se completa mi misión.

"YO DIJE QUE LO DEL PAPA HABÍA SIDO INOPORTUNO"

—Su llegada al caso marca una nueva etapa. Ud. habla de un cambio de táctica, no de estrategia. ¿Qué significa?

—El objetivo estratégico es aquel en que todos estamos enfocados: que el tribunal, ante la pregunta de si Chile prometió alguna vez negociar un acceso soberano al mar, responda que no. Se trata de un tema jurídico, pero se ha politizado porque el gobierno de Bolivia decidió llevarlo a la opinión pública. Pero realmente, el éxito que ha tenido es menor.

—¿Éxito menor, dice usted?

—Sí, menor. Yo no veo ninguna declaración, de las muchas que se han esgrimido, que diga "estoy a favor de Bolivia en esto".

Así, lnsulza entrega su visión de este tipo de pronunciamientos. Dice que cuando alguien pide una audiencia a un Presidente, este es informado de lo que le será planteado. Los temas pueden ser muchos, pero en el caso de Bolivia es uno solo: el mar y la demanda a Chile.

"Entonces —dice— es seguro que ese Presidente europeo les preguntará a sus asesores 'qué le digo a este señor'. Y ellos le responderán, 'dígale que sería bueno que Chile y Bolivia dialogaran'. Él preguntará entonces: '¿y los chilenos se irán a enojar?". 'No, le dirán, porque los chilenos siempre han estado abiertos al diálogo".

"Entonces, la señora Merkel, el señor Hollande, el señor Putin, dicen que haya diálogo, y nosotros tenemos que mostrar que estamos dispuestos, pero ojo, a un diálogo sin condiciones, sin caminos paralelos como demandar en la Corte. Todo eso hay que salir a explicarlo".

—Usted dice que no ha habido ninguna declaración muy grave de figuras internacionales, pero en Chile dolieron las dos declaraciones del Papa sobre el tema, en la Catedral de La Paz, y al regresar a Roma.

—Conociendo al Papa y teniendo afecto por él, ya dije que me parecía lo dicho por él inoportuno. Él iba a viajar a Bolivia, se sabía lo que le iban a preguntar, y sin embargo...

—¿Por qué cree que lo dijo?

—Yo creo que de alguna manera quería llamar a que los dos países se entendieran. Pero probablemente no utilizó las palabras más adecuadas.

—¿Y eso no debió haberse notado en nuestra relación con el Vaticano?

—¡No Ibamos a ir a gritar en medio del ángelus en la plaza! Si se ha hecho, se habrá hecho discretamente, como se hacen las cosas en la diplomacia.

"EL QUE DIRIGE ES HERALDO MUÑOZ, NO YO"

—Y en esta nueva etapa, ¿usted se ve más como jefe jurídico, político o comunicacional?

—Soy quien representa formalmente a Chile frente a la Corte, junto a los coagentes; es decir, soy el jefe jurídico. Pero naturalmente se nos pide otras cosas, reunimos con gobernantes y otras personas, y que respondamos cuando la prensa nos interroga. Pero lo he dicho: soy agente, no vocero; el vocero de la causa es el Canciller.

—Entonces uno piensa: qué linda competencia la que le salió al Canciller...

—Con Heraldo Muñoz hecho un montón de cosas juntos y en paralelo. Nunca hemos tenido un problema y no lo vamos a tener ahora, por una razón muy simple: aquí hay una persona que dirige y los demás están por debajo. El que dirige es Heraldo Muñoz, no yo.

—¿Cuál es, en lo político, el mensaje en esta etapa?

—Bolivia va a decir que en tal y tal fecha le hicimos promesas y lo que tenemos que explicar es qué tipo de intercambios fueron esos, uno por uno, y en qué circunstancias. No solo hay que decir si jurídicamente constituyen ofertas, sino cómo derivaron esas ofertas. Y ese es un tema político: explicarlo mejor.

—¿Se perdió tiempo en la primera etapa, al no trabajarse lo político y comunicacional?

—La primera etapa estuvo concentrada fundamentalmente en la presentación de la objeción preliminar. Y creo que fue bueno presentarla, porque es muy difícil que después de tres años de juicio, en una sentencia definitiva, el tribunal se declare incompetente. Eso no iba a pasar. Por lo tanto, el tema de la incompetencia había que plantearlo antes. Eso permitió, y en eso también coincido con Felipe Bulnes, que la Corte se pusiera algunos límites: que el tribunal no se considera competente para decidir sobre el carácter de la "buena fe", ni sobre los resultados de la negociación. Por lo tanto, el tribunal de lo que se va a preocupar ahora es de decir si hubo o no una promesa de Chile.

"EL EMBAJADOR EN LA HAYA NO PUEDE SER UN LOBBISTA"

lnsulza cuenta con Bulnes que se comprometió, asegura, a seguir colaborando. Con él viajará a París de aquí a mediadas de enero, a conocer al equipo internacional de abogados. "Aquí no hay un antes y un después", recalca.

—¿Qué rol cumple en todo esto la embajada en La Haya?

—La embajadora María Teresa Infante es también coagente, de manera que participa en todas las deliberaciones. Pero el embajador no puede ser un lobbista de la Corte. Los jueces, salvo el presidente, no viven en La Haya. Además, son tremendamente discretos. Si usted invita a un juez a la fiesta nacional probablemente irá, pero si le pide una audiencia, no se la dará.

—¿Cómo califica usted el estado en que recibe el caso cuando se ha rechazado una objeción preliminar por 14-2? ¿Fue un buen fallo, como sostiene su predecesor?

—Con esa sentencia, la Corte limitó las cosas sobre las cuales iba a decidir en el fallo final. La memoria boliviana ya está presentada, y hay que contestar todo lo que ella plantea, pero haciendo presentes cuáles son esos límites, tal como nosotros los entendemos: el principal es que no hay ninguna posibilidad de que la Corte dicte un fallo que pretenda obligarnos a cambiar un tratado legalmente vigente.

—Hemos hablado de la táctica de la nueva etapa. Vamos a los argumentos. ¿Cuál va a ser el mensaje que va a transmitir?

—No es solo mío, es de todos: somos un país democrático, una nación pacífica, que busca entenderse, especialmente con sus vecinos; que en ningún caso está dispuesto a recurrir a la fuerza, sino que siempre al Derecho. Y soberano. La soberanía consiste en decidir su destino y fijar los límites dentro de los cuales esa soberanía se ejerce, sin presiones externas. Y un aspecto central de nuestro respeto al Derecho es el respeto a los tratados.

En este punto, Insulza recuerda algo que apareció destacado en los diarios europeos: a pocos días de que Evo Morales fuera a Alemania Angela Merkel intervino en una conferencia internacional en la que señaló la importancia de la mantención de los límites de Europa, sobre la base de los tratados que los habían fijado. "Nosotros creemos lo mismo", sentencia.

—El cuestionamiento de los límites pone nerviosos a los países. ¿Por qué Chile no ha destacado ese punto de la demanda boliviana: que de aceptarse alteraría los límites?

—Yo solamente usaré la argumentación de la Corte. Esta dijo que no estaba entre las peticiones de Bolivia el modificar el Tratado de 1904. ¿Cómo modificas la frontera si no está en discusión el Tratado de 1904, según dice la Corte?

—La idea de que la Corte obligue a negociar también podría poner nerviosos a Rusia o Gran Bretaña, demandados por Islas Marshall por incumplimiento de su supuesta obligación de negociar el desarme de sus arsenales nucleares...

—Ese es otro tema.

—¿Podría usarlo Chile?

—Lo que yo diga como agente nos obliga. No quiero adelantar ninguno de los argumentos nuestros más allá de lo que he hecho.

—¿Pero no es importante más allá de la Corte, advertir esos alcances a otros países que puedan estar observando?

—Si corresponde, se hará por las vías diplomáticas.

"NO VAMOS A SEGUIR EL JUEGO DE EVO"

Por si acaso, precisa Insulza que si alguien espera que la Presidenta se suba a un avión y vaya a cualquier país donde estuvo antes Evo Morales para contradecirlo, eso no va a ocurrir.

"Nosotros no vamos a seguir ese juego, porque además no estoy de acuerdo en que haya dado tantos resultados. Bolivia goza de simpatía en el mundo. Pero eso no significa que percibamos el peligro de que algún país haga causa común con Bolivia para la modificación unilateral de un tratado".

—El ex Presidente Lagos recordó esta semana que Perú se opone a cualquier salida soberana de Bolivia al mar en el límite de nuestros países. ¿Qué le pareció su intervención?

—Nosotros tendríamos que hacer una negociación con Bolivia que adoptara decisiones que requirieran la anuencia del Perú y eso no ha ocurrido.

—¿Usted cree que hay conciencia en el mundo de todo lo que Chile otorga a Bolivia? Por ejemplo, que en este mismo momento estamos invirtiendo US$ 9 millones para mejorar su acceso a los puertos chilenos.

—No, por eso vamos a hacer algo más. Efectivamente Bolivia ha publicado mucho material, libros, con su versión de las cosas y nosotros vamos a hacer lo mismo. Se está preparando.

—Ud. ha destacado el rol que pueden cumplir los ex presidentes. ¿Qué diferencia hacen?

—En primer lugar, los reciben con mucha mayor facilidad. Y segundo, son gente conocida y tienen un grado de credibilidad importante.

—¿Y los viajes de los parlamentarios? Porque se los ve partir a países muy distintos unos muy relevantes y otros bastante poco.

—El mundo parlamentario tiene una vida muy amplia en materia internacional. Y hay que estar atentos a lo que se pueda decir en las reuniones parlamentarias.

—¿Un clima de opinión puede incidir en la Corte?

—La Corte no está en el limbo, ni encerrada en una torre marfil; de alguna parte le llegan mensajes y eso es importante cuidarlo. Muchos miembros de la Corte fueron embajadores y ministros antes, no todos fueron siempre jueces. El ambiente que queremos que se cuide no es quién apoya a Bolivia y quién apoya a Chile. Todo lo que les pedimos a nuestros amigos es que no digan nada que pueda afectar la independencia con la cual la Corte tiene que fallar.

"NO PIENSO QUE TENGAMOS UN PROBLEMA DE COHESIÓN"

—¿Qué importancia le asigna en su trabajo a la opinión pública interna?

—Siempre es bueno que se mantenga sólida la unidad nacional que existe sobre esta materia. Yo creo que eso es así. No pienso que tengamos un problema de...

—¿De cohesión, como dijo su antecesor?

—No quiero contradecir ni mucho menos a Felipe. Creo que está dolido por algunas reacciones, no al fallo, sino a la interpretación que él dio, que tendieron como a descalificarlo. Yo creo que el verbo es "mantener", que la cohesión no se ha perdido nunca.

—Los chilenos están escépticos de lo que falle la Corte mientras las encuestas muestran cada vez más rechazo a cualquier pérdida de soberanía.

—Es que estoy convencido de que no va a haber pérdida de soberanía terminado este proceso: haremos todo lo necesario para que eso se haga realidad.

—La verdad es que la opinión pública está escéptica desde lo que pasó con Perú.

—Si me pongo a comentar el caso con Perú me salgo de mi rol. Pero decir que tuvimos una terrible derrota es francamente exagerado; no se dio todo lo que pedíamos, pero en lo fundamental se reconoció la frontera marítima que Chile reclamaba.

—Finalmente, ¿es razonable que el vicepresidente boliviano lance su libro en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile con el rector al lado; que el canciller Choquehuanca se pasee por Santiago y que se reparta el Libro del Mar, mientras nuestro cónsul en La Paz es hostilizado por hacer su pega?

—Me parece fascinante que todo el mundo pueda percibir el grado de libertad de que se goza en este país.

LOS MOTIVOS DE BOLIVIA: "NO QUIERO ESPECULAR..."

—Hartas reacciones ha provocado en Bolivia su nombramiento...

—Pero parten de un hecho: yo con Bolivia, como secretario general de la OEA, tuve buenas relaciones. Cuando empecé, votó en mi contra, y su canciller —Ignacio Siles— hizo una declaración bastante dura. Yo le dije que mientras fuera secretario general no haría pronunciamiento alguno respecto del tema bilateral de su país con Chile. Y cumplí.

En su segundo período en la OEA, Insulza fue reelegido por aclamación y Bolivia tuvo un desempeño bien especial. Después de sumarse a esa aclamación, el canciller hizo ver que aunque no se había opuesto, quería dejar constancia de que no podía votar favorablemente. Fue el curioso caso de una aclamación con un voto en contra.

—La "bienvenida" de las autoridades bolivianas ha sido tomar declaraciones suyas de 2010 para insinuar que estaba entonces en una postura negociadora...

—Como ministro del Presidente Lagos, conocí bien la propuesta que hizo de una salida al mar, sin soberanía y con garantías que resolvían completamente los problemas de acceso que Bolivia de da tener... aunque no olvidemos que el 81% del comercio boliviano sale por puertos chilenos. La oferta era un puerto con libre acceso, libre tránsito garantizado y administrado por Bolivia, sujeto a las leyes chilenas. La palabra soberanía no salió nunca de mis labios, como el propio Evo Morales ha reconocido.

—Un personaje bien especial, Evo Morales.

—Un hombre que genuinamente ha llegado a la Presidencia desde uno de los sectores más humildes de la población.

La verdad es que fue catapultado por la oposición que algunos le hicieron a su liderazgo. Asumió en un momento difícil desde el punto de vista económico, y ha triplicado la economía en los 10 años que lleva en el gobierno.

—¿Cómo fue su relación con él estando usted en la OEA?

—Siempre muy buena. Para la dictación de la Constitución boliviana yo estuve presente, como uno de los dos extranjeros que asistimos; el otro era el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela: Nicolás Maduro. Y aunque por supuesto que he tenido dudas respecto de situaciones que no me han parecido de un real ejercicio democrático, la revaloración que ha hecho el pueblo boliviano de su nación me merece mucho respeto.

—¿Cómo ve la importancia que tiene para el gobierno de Evo la demanda por mar soberano?

—No es un tema que se haya planteado desde el comienzo de su gobierno. La oferta que hizo el Presidente Lagos y que después se manejó durante el gobierno del Presidente Piñera tuvo que ver con lo que parecía una disposición de Bolivia de comenzar a conversar de otras cosas. No voy a especular respecto de las razones que llevaron a un cambio de posición...

—Razones de política interna...

—No sé. El Presidente Morales puede haber tenido dificultades en las elecciones municipales o del Congreso, pero para reelegirse él nunca las ha tenido. Hay un tema interno que es importante y es que la Constitución instruye al Presidente a desahuciar todo tratado que se considere lesivo a los intereses territoriales de Bolivia. Un tratado vigente no puede desanidarse, pero esa disposición deja al Presidente competido a hacer todo lo posible para modificarlo, eso es algo que yo veo, y no motivos electorales...

Fuente: El Mercurio